2008
Nunca un campeonato mundial de ajedrez había llamado
tanto la atención en todo el mundo como el de Fischer contra Spassky. Corría el
año de 1972. La guerra fría estaba en sus momento más álgido. Estados Unidos se
enfrentaba a la Unión Soviética
por todo el orbe. El enfrentamiento se daba en el corazón de Europa, en Berlín
y su muro, en la guerra de Vietnam, en Chile y Bolivia, en África. Pero ese año la guerra llegó a los
tableros de ajedrez. Por primera vez en 35 años, un norteamericano se atrevía a
desafiar la hegemonía rusa en ajedrez. El legendario Bobby Fischer de 29 años
llegaba disputar el campeonato mundial
de ajedrez al ruso Boris Spassky de 35 años de edad.
El match se llevó al cabo en julio de 1972 en
Reykiavik capital de Islandia. Durante 21 partidas el mundo siguió de cerca
este acontecimiento. Lo que estaba en juego iba más allá de un campeonato de
ajedrez. Indudablemente los dos países se sentían enfrentados y despertó el
interés de los políticos de la época. Para los rusos el ajedrez era un juego
nacional extremadamente popular. Así lo
demostraba el dominio que tenían los jugadores rusos de este juego. Por ello
era de la mayor importancia para los norteamericanos el demostrar que le podían ganar a los rusos en
ese juego también.
Tengo muchos recuerdos de este campeonato pues era tal
la difusión que se le dio que lo seguíamos en la escuela al través de periódicos, revistas y en otros medios. El
ajedrez de repente se convirtió no solo en un juego solamente para los
aficionados sino que acaparó la atención de todos.
Fischer ganó ese campeonato por 12.5 puntos a 8.5, a
pesar de que perdió la segunda partida simplemente por negarse a jugar. Los
americanos aprovecharon este importante triunfo y le dieron gran publicidad. Con ello Fischer se convirtió momentáneamente en un
héroe nacional. Desafortunadamente Fischer, que ha sido uno de los mejores
jugadores del mundo, también tiene una personalidad disfuncional, de tal manera
que por muchos años desapareció de la escena sin volver a jugar en torneos
oficiales. Perdió su campeonato del mundo porque se negó a presentarse a
defenderlo ante el ruso Karpov en 1975. Años después se metió en problemas con
las autoridades de su país cuando apareció de nuevo para jugar contra Spassky
en Yugoslavia en 1992 en medio de un
embargo decretado por los Estados Unidos y otras naciones. Por esta razón fue
perseguido por las autoridades de su país hasta que fue arrestado en 2004.
Islandia la dio asilo político en 2005 y le otorgó la nacionalidad islandesa. Vive
allí retirado pero todavía en medio de grandes controversias por sus actitudes
políticas.
En fechas mas recientes, sólo recuerdo un encuentro de ajedrez que haya tenido una
divulgación masiva como lo tuvo aquél campeonato del mundo. Esto se dio en el
encuentro entre el campeón mundial Kasparov con una computadora, en donde por
cierto, por primera vez una máquina le ganaba
a un campeón del mundo.
Se acaba de publicar recientemente un libro cuyo
título es “Bobby Fischer va a la Guerra ” que narra no sólo
los partidos sino todo lo que ocurrió tras bambalinas. Describe la intervención
de los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Soviética y como sus agencias de inteligencia participaron en
este campeonato de ajedrez. Es
interesante observar como funcionaban
las cosas en la época de la guerra fría y como el enfrentamiento entre las
superpotencias podía llegar a invadir esferas como la de un campeonato mundial
de ajedrez.
El caso de Bobby Fischer y su personalidad extraña me recordó
a la novela “La Defensa ” de Vladimir Nabokov. En esta novela Nabokov describe
a un disfuncional maestro del ajedrez, una especie
de Bobby Fischer, al personaje central del
libro, el gran maestro Luzhin, para
quien sólo existía el ajedrez y nada más. Recientemente se hizo una película
basada en esta gran novela.
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