domingo, 12 de enero de 2014

LISBOA Y LA CONVENCIÓN ANTICORRUPCIÓN DE LA ONU



27 de marzo de 2006

La semana pasada tuvo lugar en Lisboa una reunión convocada por el Proceso  de Helsinki (Globalización y Democracia) y el Grupo de Países Amigos de la Convención Anticorrupción de la ONU. Antes de hablar acerca de los temas allí tratados, me gustaría comentar algunos aspectos acerca de Lisboa, ciudad tranquila y con gente amable.

Lisboa no es una capital europea espectacular. Junto a París, Roma, Londres, Praga y otras, no hay comparación. Quizás se deba al terremoto que la destruyó en 1755. Fueron tres sismos seguidos. El  primero vino como aviso ominoso, luego el segundo, mucho mas violento, destruyó la mitad de la ciudad. Allí se derrumbaron 20 iglesias aplastando a los fieles que estaban en la misa de Todos los Santos. Luego vino un tercer sismo que provocó incendios que se extendieron rápidamente por todo Lisboa.  La ciudad o lo que quedaba de ella ardió en llamas. Ante el asombro de todos,  el río Tajo, que desemboca allí en el Atlántico, y que tiene más de un kilómetro de ancho en ese lugar, se retiró dejando seca una parte  del río colindante con la ciudad. Ante el terror de todos por el incendio, muchas personas corrieron hacia el río, sin saber que les esperaba una muerte terrible por el tsunami que una hora después inundó todo.   Enormes olas entraron cubriendo la parte baja de la  ciudad. Los barcos en los que se refugiaron muchas personas, se hundieron. Voltaire y muchos otros escritores de la época escribieron sobre la destrucción de Lisboa. Una parte del debate se dio en el sentido de si había sido un fenómeno natural o un castigo divino. Se calcula que la tragedia cobró mas de 15,000 víctimas.

Pero Lisboa renació con la reconstrucción realizada por el Marqués de Pombal. Entre los elementos gratos de la ciudad reconstruida están las plazas de los Restauradores, la del Rossio, la Plaza Figueira y la Plaza del Comercio. Me enteré de un dato curioso. En la plaza del Rossio existe una estatua en homenaje al Rey Pedro IV.  Aparentemente la persona que retrata la estatua no es el Rey portugués, sino Maximiliano de Habsburgo, entonces emperador de México. Resulta que unas personas habían encargado la realización de la estatua a un escultor europeo y que cuando ya estaba en el barco rumbo a México hizo una escala en Lisboa. Entonces se supo que ya habían fusilado al emperador por lo que el dueño de la estatua decidió ya no llevarlo a México y ofrecerlo al gobierno de Portugal. Ante el parecido de Maximiliano con el Rey, no fue difícil hacerlo pasar por el Rey Pedro IV y colocarla en lo alto del monumento en la plaza del Rossio.

Lleno de callejones, pequeños palacios y construcciones muy bellas, el centro de Lisboa es apacible y lleno de tiendas. Los lisboetas han sabido conservar los viejos edificios en buen estado. Se encuentran tiendas de fines del siglo XIX con sus estantes y decoración intactos como si nada se hubiera movido en los últimos cien años. El ambiente tranquilo se refuerza con el cierre de los comercios del centro a las 7:00 de la noche y entonces  la ciudad se muere. Tiene Lisboa un ambiente que  recuerda a las ciudades pequeñas de México, apacibles y tradicionales, con construcciones que conservan el sabor de una época ya ida y eso le da un encanto especial a la capital portuguesa.

Por lo que respecta a la reunión de 26 países realizada la semana pasada, ésta tuvo como objeto identificar los mecanismos con los cuales se va a revisar el cumplimiento, por parte de los países firmantes, de la Convención Anticorrupción de las Naciones Unidas. Esta Convención  se firmó en Mérida, Yucatán en diciembre de 2003, misma que entró en vigor el 14 de diciembre de 2005. Hoy en día 50 países ya han ratificado la convención, entre ellos México, por lo que ahora lo importante es ver como se van cumpliendo los compromisos derivados de dicha Convención. Los diplomáticos siempre expresan reticencia por los mecanismos de supervisión y vigilancia de este tipo de acuerdos, dado que se les puede considerar como contrarios al respeto a la soberanía de los países.

Sin embargo, sin estos mecanismos, los países firmantes luego no cumplen sus compromisos por presiones de política interna. En este caso en particular es especialmente importante que se implementen todas las medidas propuestas en la Convención dado que son  acciones necesarias para acabar con la corrupción, no solo a nivel local sino también con la corrupción internacional.

México ha firmado ya otros dos instrumentos internacionales en donde se compromete a combatir la corrupción: el de la Organización para la Cooperación y el  Desarrollo Económicos (OCDE) y el de la Organización de Estados Americanos (OEA). Ambos instrumentos cuentan con mecanismos de evaluación. Nuestro país tiene importantes avances en el cumplimiento de los dos instrumentos y ha sido evaluado ya en varias ocasiones. También existen buenos avances en el  cumplimiento de México con los compromisos de la Convención Anticorrupción de la  ONU por lo que no deberá haber  inconveniente por parte de nuestro país en que existan mecanismos de monitoreo también para esta Convención.

Como en todo foro internacional, las discusiones entre países son complejas y requieren tiempo. Esta consulta informal llevada a cabo en Lisboa,  sirve para que cuando llegue la reunión de los Estados Parte de la Convención Anticorrupción de la ONU, en diciembre de este año, ya haya acuerdos acerca de la mejor manera de instrumentar los mecanismos de evaluación y se implemente con éxito a nivel mundial esta iniciativa de la que nuestro país ha sido uno de los grandes impulsores.


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