21 de febrero de 2005
Los
avances en las ciencias biológicas han hecho surgir la posibilidad de que los
seres humanos pudieran, si no ser inmortales, por lo menos vivir varios cientos
de años. Esto nos lleva a la reflexión de si la inmortalidad sería conveniente
o que pasaría con una extrema longevidad. Aunque pareciera que la eterna
juventud es un sueño ancestral de los seres humanos, y que se ha reflejado en
la lucha que por siglos se ha dado para extender la vida venciendo a la
enfermedad o buscando elíxires mágicos, habría que pensar en lo que implicaría una larga vida para todos y si ello es
siquiera deseable.
Aubrey
de Grey es el investigador de la
Universidad de Cambridge en la Gran Bretaña , que ha llamado la
atención en todo el mundo con su teoría de que la inmortalidad es posible y que
estamos a un paso de que los científicos resuelvan los problemas derivados del
envejecimiento. De Grey quien no es biólogo de profesión sino que es un
especialista en computación y quien en
sus tiempos libres se dedica a estudiar el tema, ha logrado notoriedad y
reconocimiento por parte de los científicos que
sí se dedican de tiempo completo a estas investigaciones. Ha publicado
incluso en las revistas mas prestigiosas del mundo académico de la
especialidad. Una verdadera hazaña para alguien que viene de “fuera” de ese
campo de estudio. De Grey se ha vuelto un enconado defensor del derecho de los
hombres a ser inmortales y ha realizado importantes descubrimientos que han
permitido avanzar la ciencia en esta materia.
De
Grey ha identificado siete factores en el proceso de envejecimiento y para cada
uno de estos aspectos ha propuesto soluciones científicamente viables excepto
en uno o dos casos donde dice que la solución está a unos pocos años de
distancia si se le dedican los recursos necesarios a la investigación. Aunque
no deja de tener sus críticos, ha tenido el mérito de poner sobre la mesa de
debates la no tan lejana posibilidad científica
de la inmortalidad.
Para
mi este tema me causó una gran impresión cuando hace ya bastantes años leí la
novela “Todos los Hombres Son Mortales”
de la escritora francesa Simone de Beauvoir quien fuera esposa de Jean Paul Sartre
el filósofo existencialista. En ella la autora cuenta la historia de un
príncipe italiano de la edad media que en el afán de buscar la inmortalidad, un
día se encuentra a una bruja quien le ofrece una pócima que le permite acceder
a este deseo. Cientos de años después, Fosca, el personaje de la novela, se
encuentra en el siglo veinte con una mujer a quien le cuenta su historia.
La
historia que relata me pareció por demás terrible cuando describe como ve morir
a su esposa, a sus hijos, a sus nietos y a todas las personas que quiere. Se
vuelve a casar y tiene otras mujeres y mas hijos, pero todos irremediablemente
mueren. Cuenta también como va logrando todas sus ambiciones, pues lo que le
sobra es tiempo. Como se va cansando y
aburriendo de todas estas aventuras y logros. De tal forma que después de vivir
setecientos u ochocientos años, ha perdido todo interés en la vida y se pasa
los días sin hacer nada, ni siquiera comer, pues como es inmortal no necesita
nada para vivir. Así lo encuentra la mujer, quien llena de vida y ambiciones
desea que el inmortal la ayude a lograr sus objetivos. Una novela muy interesante.
Para mi la reflexión después de leer ese libro
es que la inmortalidad suena mas como una terrible maldición, especialmente
cuando solo uno es el inmortal y los demás no.
Por
lo que respecta al investigador de Grey y sus planteamientos, se le han hecho múltiples
objeciones de carácter ético, económico, social y religioso. La pregunta que
nos debería inquietar es si el ser humano debe buscar e intentar la
inmortalidad, especialmente ahora que la ciencia parece estar cerca de
lograrlo. Seguramente al amigo lector se le ocurrirán muchas preguntas de cómo
sería un mundo de inmortales pero me gustaría plantear unas cuantas:
¿Qué pasaría con la familia? ¿Cómo
manejaríamos la sobrepoblación? Si se tuvieran hijos y todos fueran inmortales,
la Tierra
sería insuficiente para darles cabida a todos. ¿Se prohibiría el tener hijos?
¿Cómo sería el trabajo? Habría que buscar ocupaciones que permitieran generar
un ingreso para vivir cientos de años. ¿Nos jubilaríamos a los seiscientos
años, a los mil, a los diez mil? ¿Cuántas carreras profesionales podríamos desarrollar? ¿Qué objetivos nos
plantearíamos en la vida? Para las personas con fe en que existe una vida
eterna después de la terrenal ¿Qué implicaría el ser inmortales en este mundo
terrenal? ¿Qué haríamos con tanto tiempo disponible? ¿No generaría el
aburrimiento mas maldad en el mundo? Si
la gente se cansara de vivir, ¿Sería legítimo quitarse la vida? ¿Aumentarían
los asesinatos como única forma de desplazar a los demás en la lucha por pelear
un espacio en la Tierra ?
Pues
bien, aún si no se lograra la inmortalidad pero la vida se extendiera a mil
años, habría cambios muy radicales en nuestras formas de vida.
¿Se
deberá permitir este tipo de investigaciones que podrían alargar la vida de los
seres humanos de manera casi indefinida? En ocasiones los avances de la ciencia
van mucho mas rápido que la reflexión sensata acerca de la conveniencia o no de
esos avances. Por lo pronto el tema de la inmortalidad es algo que si se le
dedican los recursos suficientes podríamos estar cerca, quizá dentro de unos cien años, de la posibilidad de extender
significativamente la vida de las personas. ¿Qué consecuencias tendrá esa
posibilidad? Es tiempo de irlo pensando y reflexionar acerca de cómo sería este
posible ¿”Mundo Feliz”?
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