domingo, 12 de enero de 2014

LECTURAS BREVES



2007

Hoy en día la capacidad de atención y concentración de las personas enfrenta retos que no había tenido en el pasado. Debido a las presiones de una vida  mas acelerada, cada vez mas largas jornadas de trabajo,  la disponibilidad de la televisión y la lectura por Internet, una mayor abundancia de cosas materiales y de entretenimiento que roban nuestra atención, se ha vuelto difícil que una persona pueda leer un libro extenso o un libro que requiera un esfuerzo intelectual mayor. Se prefiere la lectura de pequeños textos o de novelas sencillas  con tramas vertiginosas y sin ninguna reflexión. Hay cada vez menos tiempo para dedicarle a la familia, a la religión, o a la lectura. Especialmente la Internet está cambiando los hábitos de las personas  porque cada vez se lee más por Internet  y menos por medios impresos. El caso de los periódicos y revistas es un buen ejemplo de esta situación. Ya se viene la televisión por Internet, lo cual también dará un giro a nuestros hábitos.

Un amigo me contaba que, gracias a la Internet,  en  los Estados Unidos la poesía se ha puesto de moda. Es más fácil que los autores publiquen por la Internet y mayor número de personas puede leerlos de esta forma que si se publicaran en un libro. Aún cuando la poesía en general  no sea necesariamente de fácil comprensión, la Internet ha facilitado el que los poetas encuentren a sus lectores. Con ello se están abriendo espacios insospechados a la poesía, un arte que había perdido impulso y que parecía estar en peligro de extinción.

Pero la poesía no es la única forma de texto breve. Existen otras formas tales como las máximas, el aforismo, el ensayo, el cuento. Recordamos a grandes maestros como La Rochefoucauld con sus máximas, Schopenhauer,  Nietzsche, o mas recientemente Cioran con sus aforismos; a  ensayistas como Montaigne y en nuestra lengua Ortega y Gasset, Alfonso Reyes, Octavio Paz, maestros de la claridad del pensamiento y de la contundencia. También está el cuento con Borges a la cabeza y mas cercano a nosotros Sergio Pitol  o bien  la novela breve como Pedro Páramo de Rulfo o Crónica de Una Muerte Anunciada de García Márquez. Podemos esperar que estas formas breves cobren nuevo impulso gracias a la Internet.

¿Quiere decir que las novelas de gran aliento están condenadas a la desaparición? ¿Ya no tendremos en México a otro Fernando del Paso con sus Noticias del Imperio o con su Palinuro de México que nos maraville? Seguramente que no. Habrá siempre grades novelistas que nos sigan sorprendiendo, pero  serán para un público cada vez mas reducido de conocedores y adictos todavía a los grandes tomos de papel impreso. Los lectores migrarán al mundo de la Internet, quienes  seguramente optarán por textos breves y entonces tendremos quizá nuevos maestros en el género de lo breve.

Sin embargo la brevedad representa un reto muy importante para los escritores. La brevedad no es sinónimo de lo fácil. El esfuerzo realizado por línea escrita se incrementa de manera exponencial entre mas breve sea el texto. A menos que se trate de una inspiración como relámpago que ilumine de repente al autor. Pero estos casos serán los menos. Los mejores textos, serán siempre producto de un gran trabajo. Deberemos ser cuidadosos para que ante la abundancia de nuevos textos breves, seleccionemos los mejores. Seguramente  habrá mucha basura navegando por la Internet y debemos ser muy discriminantes. 

Para finalizar y estar acorde con lo que les menciono, este artículo debería tener unas cuantas líneas y así ahorrarles tiempo a mis amigos lectores. Debí haberme limitado a lo siguiente:

 “La literatura del futuro será el texto breve. Breve como nuestra capacidad de concentrarnos, breve como el tiempo que dedicamos a la reflexión o a nosotros mismos, breve como se nos hará la vida al transcurrirla a una alta velocidad. Resurgirán la poesía, el ensayo, el aforismo y las máximas que lejos de ser fácil escribirlos, son como diamantes que se pulen con paciencia y trabajo. Tendrán que ser los nuevos literatos productores de diamantes y como las pepitas de oro en los ríos, hacer que sus obras  naveguen  por la Internet para que sus obras sean leídas por nuevos gambusinos que encentren entre la abundancia de  lodo estos tesoros. “


En el futuro espero que me encuentren también por la Internet.

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