2007
Hoy en día la capacidad de atención y concentración de
las personas enfrenta retos que no había tenido en el pasado. Debido a las
presiones de una vida mas acelerada,
cada vez mas largas jornadas de trabajo, la disponibilidad de la televisión y la
lectura por Internet, una mayor abundancia de cosas materiales y de
entretenimiento que roban nuestra atención, se ha vuelto difícil que una
persona pueda leer un libro extenso o un libro que requiera un esfuerzo
intelectual mayor. Se prefiere la lectura de pequeños textos o de novelas
sencillas con tramas vertiginosas y sin
ninguna reflexión. Hay cada vez menos tiempo para dedicarle a la familia, a la
religión, o a la lectura. Especialmente la Internet está cambiando los hábitos de las
personas porque cada vez se lee más por
Internet y menos por medios impresos. El
caso de los periódicos y revistas es un buen ejemplo de esta situación. Ya se viene
la televisión por Internet, lo cual también dará un giro a nuestros hábitos.
Un amigo me contaba que, gracias a la Internet , en los Estados
Unidos la poesía se ha puesto de moda. Es más fácil que los autores publiquen
por la Internet
y mayor número de personas puede leerlos de esta forma que si se publicaran en
un libro. Aún cuando la poesía en general
no sea necesariamente de fácil comprensión, la Internet ha facilitado el
que los poetas encuentren a sus lectores. Con ello se están abriendo espacios
insospechados a la poesía, un arte que había perdido impulso y que parecía estar
en peligro de extinción.
Pero la poesía no es la única forma de texto breve. Existen
otras formas tales como las máximas, el aforismo, el ensayo, el cuento. Recordamos
a grandes maestros como La
Rochefoucauld con sus máximas, Schopenhauer, Nietzsche, o mas recientemente Cioran con sus
aforismos; a ensayistas como Montaigne y
en nuestra lengua Ortega y Gasset, Alfonso Reyes, Octavio Paz, maestros de la
claridad del pensamiento y de la contundencia. También está el cuento con
Borges a la cabeza y mas cercano a nosotros Sergio Pitol o bien la novela breve como Pedro Páramo de Rulfo o
Crónica de Una Muerte Anunciada de García Márquez. Podemos esperar que estas
formas breves cobren nuevo impulso gracias a la Internet.
¿Quiere decir que las novelas de gran aliento están
condenadas a la desaparición? ¿Ya no tendremos en México a otro Fernando del
Paso con sus Noticias del Imperio o con su Palinuro de México que nos
maraville? Seguramente que no. Habrá siempre grades novelistas que nos sigan
sorprendiendo, pero serán para un
público cada vez mas reducido de conocedores y adictos todavía a los grandes
tomos de papel impreso. Los lectores migrarán al mundo de la Internet , quienes seguramente optarán por textos breves y
entonces tendremos quizá nuevos maestros en el género de lo breve.
Sin embargo la brevedad representa un reto muy importante
para los escritores. La brevedad no es sinónimo de lo fácil. El esfuerzo
realizado por línea escrita se incrementa de manera exponencial entre mas breve
sea el texto. A menos que se trate de una inspiración como relámpago que ilumine
de repente al autor. Pero estos casos serán los menos. Los mejores textos,
serán siempre producto de un gran trabajo. Deberemos ser cuidadosos para que
ante la abundancia de nuevos textos breves, seleccionemos los mejores.
Seguramente habrá mucha basura navegando
por la Internet
y debemos ser muy discriminantes.
Para finalizar y estar acorde con lo que les menciono,
este artículo debería tener unas cuantas líneas y así ahorrarles tiempo a mis
amigos lectores. Debí haberme limitado a lo siguiente:
“La literatura
del futuro será el texto breve. Breve como nuestra capacidad de concentrarnos,
breve como el tiempo que dedicamos a la reflexión o a nosotros mismos, breve
como se nos hará la vida al transcurrirla a una alta velocidad. Resurgirán la
poesía, el ensayo, el aforismo y las máximas que lejos de ser fácil escribirlos,
son como diamantes que se pulen con paciencia y trabajo. Tendrán que ser los
nuevos literatos productores de diamantes y como las pepitas de oro en los ríos,
hacer que sus obras naveguen por la Internet para que sus obras sean leídas por
nuevos gambusinos que encentren entre la abundancia de lodo estos tesoros. “
En el futuro espero que me encuentren también por la Internet.
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