domingo, 12 de enero de 2014

RETOS: La Agenda de Buen Gobierno



29 nov. 2004



La administración del Presidente Fox entró ya prácticamente al último tercio de su mandato y la solución de los problemas con los que se ha enfrentado esta administración ciertamente no terminará este sexenio. Es importante vislumbrar que es lo que sigue para las próximas administraciones federales y como se puede seguir avanzando en los grandes temas del país para que, sin importar el partido que nos gobierne, podamos progresar en el combate a la pobreza y mejorar la calidad de vida de los mexicanos.

Antes de entrar en materia es conveniente comentar que tenemos la tendencia a ver al gobierno como un todo monolítico. Esta apreciación viene de cuando todo el gobierno respondía prácticamente a una sola voluntad: la del Presidente de la República en turno. Pero la alternancia en el poder y la nueva democracia que vivimos, hace necesario recordar que hoy mas que nunca existe una notoria independencia entre los diferentes ámbitos de gobierno y resulta de la mayor importancia saber distinguir a los tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial; y a los tres niveles de gobierno: el federal, el estatal y el municipal. Ante esta nueva circunstancia, debemos mirar con ojos discriminadores para entender en donde está la problemática cuando percibimos que algo falla en el gobierno o bien en donde sí funcionan bien las cosas.

Uno de los grandes temas que esta administración federal ha querido atender de manera prioritaria es la mejora en las actividades del gobierno a través de la innovación y la calidad. Para ello el Poder Ejecutivo Federal ha diseñado una Agenda de Buen Gobierno con el propósito de mejorar la gestión gubernamental y los servicios que el gobierno federal le da a la sociedad. Esta Agenda contiene seis estrategias: Gobierno con Mejora Regulatoria, Gobierno Honesto y Transparente, Gobierno con Calidad, Gobierno Digital, Gobierno Profesional y Gobierno que Cueste Menos. Todas las entidades y dependencias del gobierno federal están implementando esta agenda que coordinan la Oficina de Innovación Gubernamental de la Presidencia de la República y la Secretaría de la Función Pública auxiliada por sus 220 Órganos Internos de Control (Antes Contralorías Internas) en las dependencias.

Se trata, por ejemplo, de facilitarle la vida al ciudadano a través de más y mejores servicios electrónicos; de utilizar mejor los impuestos haciendo mas con menos recursos; de una mejora constante de procesos para facilitar la interacción de la sociedad con el gobierno; de disminuir el número de trámites solo a los verdaderamente indispensables; de darle transparencia total a la gestión pública; de cometer menos errores en los servicios prestados y de eliminar la corrupción.

En algunos de estos temas de la Agenda de Buen Gobierno la tarea apenas está empezando y en otros va muy avanzada. ¿Existe riesgo de que se quede sólo en una moda sexenal y desparezcan estas acciones de mejora del gobierno? La sociedad ciertamente exige y querrá un mejor trato y un mejor gobierno federal. La continuidad en estos temas será necesaria no importa que partido gobierne.

Hablemos por ejemplo de la estrategia de Gobierno Profesional la cual se desarrolla a partir de la Ley del Servicio Profesional de Carrera y   que entrará en operación totalmente al final de este sexenio. Si el Congreso no deroga esta Ley, lo cual parece muy improbable, este sistema continuará vigente en la próxima administración. La Ley, que ya está en vigor, dará seguridad en el empleo a los servidores públicos de mando (desde sub-jefe de departamento o enlace hasta director general) pero a su vez exigirá resultados y conocimientos técnicos en el puesto, para lo cual se harán evaluaciones del desempeño y se requerirá que los funcionarios se certifiquen en capacidades técnicas y gerenciales entre otras. Asimismo someterá a concurso las vacantes en estos puestos, haciendo una selección basada en méritos.

El tema de la seguridad en el empleo es importante ya que antes la remoción del funcionario estaba sujeta a la voluntad del jefe en turno y ocurría de manera muy frecuente en los cambios de sexenio cuando entraban y salían equipos de personas de la mano de sus jefes. Por otra parte los nuevos equipos de trabajo llegaban a las dependencias muchas veces sin experiencia previa en las funciones que ahora llevaban a cabo. Aparte de la interrupción importante en programas, se daba la pérdida de memoria institucional con el riesgo de volver a repetir errores del pasado. El período de aprendizaje que se tomaba en entender el nuevo trabajo podía consumir hasta un tercio del periodo de la nueva administración, dejando en el camino buenos proyectos y cometiendo errores costosos. Esto producía funcionarios que trabajaban con una visión de muy corto plazo, con poco compromiso hacia la tarea y más compromiso hacia el grupo político al que pertenecían. También ocasionaba corrupción pues los funcionarios sabían que probablemente no continuarían en sus empleos y no había un sistema de retiro o de liquidación que les permitiera subsistir dignamente al final de su encargo. Todo ello en medio de una permanente incertidumbre laboral. Con la Ley del Servicio Profesional de Carrera se busca que los funcionarios federales hagan carrera, basada en el cumplimiento de objetivos de trabajo y capacidades específicas necesarias para la realización de sus obligaciones. Pero más importante aún es el que los nuevos funcionarios solo podrán entrar al gobierno mediante concursos públicos y abiertos a todos.

Así que habrá que ver como funciona en la próxima administración federal el servicio profesional de carrera pero ciertamente la semilla queda sembrada para el futuro. Habrá ajustes y reformas seguramente, pero esta y la próxima administración ya no podrán nombrar de manera discrecional a funcionarios de rango de director general para abajo y se tendrán que concursar sus plazas. Es decir que prácticamente solo los secretarios, subsecretarios y jefes de unidad serán nombramientos políticos, lo que representa un número muy reducido de funcionarios. Los políticos tendrán que trabajar con el personal de carrera de sus dependencias y no con sus amigos y correligionarios. Ello si el Congreso no decide otra cosa.  Un gran cambio se avecina: Un gran reto.



Se agradecen comentarios al correo octaviodiazgl@yahoo.com.mx

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