29 nov. 2004
La
administración del Presidente Fox entró ya prácticamente al último tercio de su
mandato y la solución de los problemas con los que se ha enfrentado esta
administración ciertamente no terminará este sexenio. Es importante vislumbrar
que es lo que sigue para las próximas administraciones federales y como se
puede seguir avanzando en los grandes temas del país para que, sin importar el
partido que nos gobierne, podamos progresar en el combate a la pobreza y
mejorar la calidad de vida de los mexicanos.
Antes
de entrar en materia es conveniente comentar que tenemos la tendencia a ver al
gobierno como un todo monolítico. Esta apreciación viene de cuando todo el
gobierno respondía prácticamente a una sola voluntad: la del Presidente de la República en turno. Pero
la alternancia en el poder y la nueva democracia que vivimos, hace necesario
recordar que hoy mas que nunca existe una notoria independencia entre los
diferentes ámbitos de gobierno y resulta de la mayor importancia saber
distinguir a los tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial; y a
los tres niveles de gobierno: el federal, el estatal y el municipal. Ante esta
nueva circunstancia, debemos mirar con ojos discriminadores para entender en
donde está la problemática cuando percibimos que algo falla en el gobierno o
bien en donde sí funcionan bien las cosas.
Uno
de los grandes temas que esta administración federal ha querido atender de
manera prioritaria es la mejora en las actividades del gobierno a través de la
innovación y la calidad. Para ello el Poder Ejecutivo Federal ha diseñado una
Agenda de Buen Gobierno con el propósito de mejorar la gestión gubernamental y
los servicios que el gobierno federal le da a la sociedad. Esta Agenda
contiene seis estrategias: Gobierno con Mejora Regulatoria, Gobierno Honesto y
Transparente, Gobierno con Calidad, Gobierno Digital, Gobierno Profesional y
Gobierno que Cueste Menos. Todas las entidades y dependencias del gobierno
federal están implementando esta agenda que coordinan la Oficina de Innovación
Gubernamental de la
Presidencia de la República y la Secretaría de la Función Pública auxiliada por
sus 220 Órganos Internos de Control (Antes Contralorías Internas) en las
dependencias.
Se
trata, por ejemplo, de facilitarle la vida al ciudadano a través de más y
mejores servicios electrónicos; de utilizar mejor los impuestos haciendo mas
con menos recursos; de una mejora constante de procesos para facilitar la
interacción de la sociedad con el gobierno; de disminuir el número de trámites
solo a los verdaderamente indispensables; de darle transparencia total a la
gestión pública; de cometer menos errores en los servicios prestados y de
eliminar la corrupción.
En
algunos de estos temas de la
Agenda de Buen Gobierno la tarea apenas está empezando y en
otros va muy avanzada. ¿Existe riesgo de que se quede sólo en una moda sexenal y
desparezcan estas acciones de mejora del gobierno? La sociedad ciertamente
exige y querrá un mejor trato y un mejor gobierno federal. La continuidad en
estos temas será necesaria no importa que partido gobierne.
Hablemos
por ejemplo de la estrategia de Gobierno Profesional la cual se desarrolla a
partir de la Ley
del Servicio Profesional de Carrera y que entrará en operación totalmente al final
de este sexenio. Si el Congreso no deroga esta Ley, lo cual parece muy
improbable, este sistema continuará vigente en la próxima administración. La Ley , que ya está en vigor,
dará seguridad en el empleo a los servidores públicos de mando (desde sub-jefe
de departamento o enlace hasta director general) pero a su vez exigirá
resultados y conocimientos técnicos en el puesto, para lo cual se harán
evaluaciones del desempeño y se requerirá que los funcionarios se certifiquen en
capacidades técnicas y gerenciales entre otras. Asimismo someterá a concurso
las vacantes en estos puestos, haciendo una selección basada en méritos.
El
tema de la seguridad en el empleo es importante ya que antes la remoción del
funcionario estaba sujeta a la voluntad del jefe en turno y ocurría de manera
muy frecuente en los cambios de sexenio cuando entraban y salían equipos de
personas de la mano de sus jefes. Por otra parte los nuevos equipos de trabajo
llegaban a las dependencias muchas veces sin experiencia previa en las
funciones que ahora llevaban a cabo. Aparte de la interrupción importante en
programas, se daba la pérdida de memoria institucional con el riesgo de volver
a repetir errores del pasado. El período de aprendizaje que se tomaba en
entender el nuevo trabajo podía consumir hasta un tercio del periodo de la
nueva administración, dejando en el camino buenos proyectos y cometiendo
errores costosos. Esto producía funcionarios que trabajaban con una visión de
muy corto plazo, con poco compromiso hacia la tarea y más compromiso hacia el
grupo político al que pertenecían. También ocasionaba corrupción pues los
funcionarios sabían que probablemente no continuarían en sus empleos y no había
un sistema de retiro o de liquidación que les permitiera subsistir dignamente
al final de su encargo. Todo ello en medio de una permanente incertidumbre
laboral. Con la Ley
del Servicio Profesional de Carrera se busca que los funcionarios federales hagan
carrera, basada en el cumplimiento de objetivos de trabajo y capacidades
específicas necesarias para la realización de sus obligaciones. Pero más
importante aún es el que los nuevos funcionarios solo podrán entrar al gobierno
mediante concursos públicos y abiertos a todos.
Así
que habrá que ver como funciona en la próxima administración federal el
servicio profesional de carrera pero ciertamente la semilla queda sembrada para
el futuro. Habrá ajustes y reformas seguramente, pero esta y la próxima
administración ya no podrán nombrar de manera discrecional a funcionarios de rango
de director general para abajo y se tendrán que concursar sus plazas. Es decir
que prácticamente solo los secretarios, subsecretarios y jefes de unidad serán
nombramientos políticos, lo que representa un número muy reducido de
funcionarios. Los políticos tendrán que trabajar con el personal de carrera de
sus dependencias y no con sus amigos y correligionarios. Ello si el Congreso no
decide otra cosa. Un gran cambio se
avecina: Un gran reto.
Se agradecen comentarios al correo octaviodiazgl@yahoo.com.mx
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