5 de enero de 2006
El conflicto de interés es un problema de carácter ético que debe ser evitado para
no incurrir en decisiones que provoquen casos de corrupción o un beneficio
indebido para un particular. Esta
problemática ha sido identificada con claridad en los casos de los funcionarios
y empleados del gobierno que abusando de su posición pudieran tomar decisiones
que los favorezcan personalmente o a sus familiares. Pero esto mismo ocurre en
otras profesiones. Las personas que reciban servicios deben estar alerta sobre
esta situación y quienes ofrecen servicios deberán evitar incurrir en estos
casos que también constituyen corrupción.
El conflicto de interés en el gobierno surge cuando
“un funcionario público tiene intereses de carácter privado que pudieran
influir impropiamente en el desempeño de sus deberes y responsabilidades
oficiales”. Es muy importante evitarlo.
Incluso es importante evitar la apariencia
de que pudiera haber conflicto de
interés. En México, la Ley Federal
de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos tipifica
como falta grave estas situaciones y el
funcionario se puede hacer acreedor a una sanción de destitución de su
puesto e inhabilitación para ocupar
cargos públicos.
Sin embargo erradicar la práctica de utilizar los
puestos públicos para beneficio de los negocios propios o de familiares y
amigos es muy difícil de erradicar y es uno de los grandes retos para abatir la
corrupción. Si bien en el gobierno federal
se ha avanzado para prevenir este tipo de conductas, aún falta por hacer en el
caso de estados y municipios. Habrá que desarrollar
mecanismos preventivos para evitar estas situaciones, cuando los funcionarios
públicos o sus familiares tengan negocios privados, como por ejemplo, crear
fideicomisos u otras figuras neutras para administrar los negocios familiares y
con ello evitar un real o aparente conflicto de interés.
En el ejercicio privado, la profesión contable se ha
visto afectada por casos muy sonados de conflicto de interés. La desaparición
de Arthur Andersen, una de las firmas contables mas prestigiosas del mundo tuvo
su origen precisamente en una situación de este tipo cuando esta compañía contable
actuaba como asesora de empresas tales
como Enron y Worldcom y a la vez era su auditor externo. Como auditores,
pasaban por alto irregularidades importantes con tal de conservar el negocio más
lucrativo de consultoría. Esto ha producido
cambios importantes en las leyes de los Estados Unidos para evitarlo. En México
se propuso una reforma al Código Fiscal
para prohibir que las firmas contables
que dictaminan para efectos fiscales, actúen como consultoras de sus empresas
auditadas.
Otra profesión que pudiera ser susceptible a este
problema es la profesión médica. En su práctica
privada, lo que les genera más ingresos a los médicos de las especialidades
donde aplica, es en el caso de las intervenciones quirúrgicas, más que a través
de la consulta. Cuando el médico propone una operación en la que pudiera tener
un interés económico, ¿qué tan objetivo puede ser su diagnóstico? Esto pudiera
plantear un conflicto de interés.
Un médico sin ética pudiera sugerir operaciones que no
son necesarias. O pudiera no ofrecerle al paciente tratamientos diferentes que
podrían ser tan efectivos pero en los cuales no tendría una ganancia económica. Se dan casos también de ginecólogos poco
escrupulosos que en lugar de darle curso a que ocurran partos normales, proponen cesáreas que
pudieran ser innecesarias, pero que económicamente son más lucrativas y que
además son más cómodas para el médico ya que las puede programar el día y hora
que prefiera.
Quizá la profesión médica debería separar a quien hace los
diagnósticos de quien realiza una operación o desarrollar algún otro mecanismo
que evite estos posibles conflictos de interés que afectan la salud y la
economía de las personas cuando se cae en manos de médicos sin escrúpulos.
Otra profesión en el que se pudiera dar este problema
son los mecánicos de autos, en donde les
resulta más rentable cambiar piezas enteras en lugar de repararlas y a veces se
realizan cambios innecesarios. Aquí también sería útil separar el diagnóstico
de quien realiza la compostura.
Con los diagnósticos se da otro problema. Suele suceder
que se dan diagnósticos diferentes al mismo problema y ya hasta dudamos si se
puede diagnosticar con precisión. En todo caso se deben perfeccionar las
herramientas para realizar buenos diagnósticos por lo que tendría sentido
concentrar en una entidad bien equipada y especializada la realización de los mismos
y en otra, la corrección de los problemas.
Otro caso que ha tenido gran impacto en E. U. es el de
los asesores financieros que recomiendan
comprar o vender acciones de empresas en las cuales ellos tienen interés. Este
problema ocurrió de manera muy importante con las grandes corredurías financieras de E. U.
quienes a fines de los noventas impulsaron la compra de acciones de empresas de alta tecnología,
las cuales no representaban negocios sólidos sino puramente especulativos. Muchas
personas perdieron todos sus ahorros en estas inversiones.
Es importante que las personas que reciben un
servicio, una asesoría o consejo analicen si las personas que se los están
dando pudieran tener conflicto de interés para que en ese caso dejen de tener
relaciones de negocios con esas personas. Los profesionistas que pudieran estar
en esa situación, deberán entender que una relación de largo plazo con un
cliente o paciente no puede estar basada en engaños para obtener un beneficio. Pero
por encima de todo éticamente no son aceptables las situaciones de conflicto de
interés por lo que hay que evitarlas.
Aprovecho para desearles un muy feliz año 2006 en el
que se cumplan sus metas y propósitos con creces.
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