2 de diciembre de 2005
Los políticos y funcionarios públicos deben tener compromisos
firmes con la integridad, la honestidad,
el bien común y el deseo de servir. Hoy en día, desafortunadamente abundan los
ejemplos en contrario. Políticos que
mienten con cinismo, otros que se han enriquecido de manera inexplicable, otros mas que han privilegiado sus intereses
de poder, sus negocios personales o los intereses partidistas en detrimento del
bien de nuestro país.
Estamos en el umbral de que tomemos una decisión muy
importante al elegir quien será el próximo
Presidente de la República
del 2006 al 2012 y con él a todo su gabinete y a las principales posiciones de
mando del gobierno federal. La decisión es de la mayor importancia. Para tomar esta decisión deberá orientarnos la idea
de que la ética debe imperar en la política, pues la corrupción y la falta de
valores de los malos políticos y servidores públicos le han hecho demasiado
daño a nuestro país a lo largo de su historia.
Un libro reciente con una recopilación de discursos del Presidente Checo
Vaclav Havel tiene un título muy sugestivo: “El Arte de lo Imposible. La
política como el ejercicio de la moralidad”. En el discurso que pronuncia cuando acaba de tomar posesión
como Presidente, después de la caída del régimen comunista que persistió
cuarenta difíciles años en su país y
encontrarse con un país económica y moralmente en ruinas, realiza unas
reflexiones en donde se plantea la necesidad de privilegiar una nueva forma de
ejercer la política. El Presidente Havel,
menciona algunas cosas que se pueden
aplicar a la situación que tenía México en el 2000, en su transición a
la democracia, después de 70 años de un régimen
dominado por un solo partido político y algunos conceptos también se
pueden aplicar en este 2006, pues todavía es necesario consolidar nuestra
democracia.
Me permito citar a Havel, aclarando que la traducción del inglés es mía:
“Todos nos habituamos al sistema totalitario y lo
aceptábamos como un hecho inalterado de nuestras vidas y por ello ayudamos a
perpetuarlo….No podemos echarle la culpa de todo a nuestros anteriores
gobernantes… haría que nos escabulléramos de nuestro deber de actuar de manera independiente y rápida…
Sería equivocado esperar que todo lo resolviera el presidente o el gobierno. La
libertad y la democracia requieren participación y por lo tanto una acción
responsable de todos nosotros… Tratemos…
de restaurar el concepto de política. Enseñémonos a nosotros y a otros
que la política debe ser una expresión del deseo de contribuir a la felicidad
de la comunidad en lugar del deseo de traicionar o saquear a la comunidad,
enseñémonos que la política puede ser no solo el arte de lo posible,… sino que también puede ser el
arte de lo imposible, esto es, el arte de mejorarnos a nosotros mismos y al
mundo…. Nuestro peor enemigo hoy es el lado mas malo de nuestra naturaleza: nuestra indiferencia ante
el bien común; la vanidad; la ambición personal; el egoísmo; la rivalidad… Lo
importante ahora no es que partido, club, o grupo va a ganar en las elecciones.
Lo importante es que los ganadores sean los mejores de entre nosotros, en el sentido
moral, cívico, profesional y político, sin importar su afiliación política.
Sueño con una república económicamente próspera pero socialmente justa; en
pocas palabras, una república humana que
sirva al individuo y que por lo tanto mantenga la esperanza de que el individuo
la va a servir a su vez. .. Permítanme
cerrar diciendo: Pueblo, el gobierno ha
regresado a ustedes.”
Me disculpo por la larga cita pero creo que es muy a
propósito de lo que vivirá nuestro país
ante las próximas elecciones presidenciales. Nuestra transición a la democracia aún está en
proceso, la acechan muchos fantasmas, entre ellos el regreso al pasado. Si algo
nos enseña nuestra historia reciente es que ese pasado no ha sido bueno. Si bien
había avances, la falta de democracia y las crisis recurrentes lastimaron a
nuestra población. Por eso se dio el cambio en el 2000.
Pero persisten aún problemas por la falta de ética de
algunos actores públicos relevantes. Como ejemplo tenemos el caso de la
corrupción que muestran líderes de partidos políticos que trafican con puestos
públicos o abusan de los recursos que les entrega el gobierno sin rendir
cuentas. Otro caso es el de políticos que se enriquecieron en los puestos a que
fueron electos de manera extraordinaria y sin una explicación clara del origen de sus fortunas. También
tenemos el gasto extraordinario que se
dedica a las campañas políticas con recursos por encima de lo que permite la Ley y sin una explicación
clara del origen de esos fondos. Incluso casos en donde a los servidores
públicos se les exige una cuota forzosa para apoyar las campañas políticas de
sus jefes.
Hoy México necesita
a las mejores mujeres y hombres en el gobierno. A quienes anteponen el servicio
a la comunidad por encima de sus intereses. A los que ostentan una ética genuina basada en la honestidad, la integridad
y la congruencia, quienes respetan a la
persona humana, son solidarios hacia los
que menos tienen, subsidiarios para no anular a las personas y volverlas
inútiles, y para quienes el bien común no es un concepto hueco sino un
objetivo por encima de cualquier otro, digno de ser perseguido sin descanso.
Así pues, la elección de nuestros próximos gobernantes
en el gobierno federal, no es algo a
tomarse a la ligera. La reflexión y el análisis de quien es el mejor candidato
y las personas que lo rodean es
importante. Y si las opciones no nos gustan, tampoco el desánimo y la abstención
son válidos. No podemos dejar en manos de otras personas la decisión sobre
nuestro destino. No podemos tenerle miedo a la libertad y la democracia, si son
las mejores herramientas que tenemos para hacer de nuestro país un mejor país.
México ha madurado y ahora debemos asumir nuestra responsabilidad.
Y si los hombres no son perfectos porque así es
nuestra naturaleza, escojamos al que menos defectos tiene, y sobre todo al que
sea capaz de recuperar la política para la ética.
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