domingo, 12 de enero de 2014

Sistemas de Control Administrativo


9 de mayo de 2004
Publicado en la revista del ESDAI

Este artículo es una breve introducción acerca de en que consiste el control administrativo. Se presenta una metodología para implementar un sistema de control administrativo, se menciona la herramienta de más uso en la actualidad para este tipo de sistemas que es el tablero de control y se da un ejemplo de la  aplicación de estos conceptos en la  industria de la hospitalidad.

Sistemas de Control

Toda organización requiere de sistemas de control para cumplir con sus objetivos y para ello  requiere de un proceso de planeación  y ejecución claramente definido. Viene al caso aquél  conocido  pasaje de Alicia en el País de las Maravillas  en donde Alicia  le pregunta al gatito de Cheshire que camino debe de seguir  y el gato  contesta: “Eso depende mucho de a donde quieras llegar”. Alicia responde: “No me importa mucho a donde”;  el gato dice: “Entonces no importa el camino que sigas.”[1]  Porque si no se tienen definidas claramente las metas, el camino es lo de menos: cualquier camino nos llevará. Pero una vez que se haya definido a donde se quiere llegar y cual es el camino a seguir, lo importante es no salirnos de dicha ruta para asegurarnos de llegar a nuestro destino. De eso trata el tema del control administrativo.

Todo sistema de control administrativo requiere de un proceso de planeación que defina con  claridad la visión, misión y los objetivos que se ha propuesto lograr la organización. El sistema de control entonces se asegurará de que la gerencia logre  lo que se ha planteado.

El tema de control es de la mayor importancia para diversas ingenierías en donde existen procesos de automatización que requieren el asegurarse de que las máquinas lleven a cabo con alta precisión su cometido. Existen sistemas de control más cercanos a nuestra realidad cotidiana y de los cuales tenemos poca conciencia. Un ejemplo sencillo es el mecanismo que  en el W.C. permite que cuando se ha vaciado la caja que contiene agua, se vuelva a llenar sin derramarse y sin necesidad de que alguien cierre  la válvula  cuando se llena la caja. Esto se logra a través de un flotador que va cerrando paulatinamente la salida del agua hasta que alcanza el nivel predeterminado.








De la ingeniería cibernética nos viene entonces la descripción de un mecanismo de control[2] en donde la parte clave es la información que nos permite medir el resultado contra el estándar y retroalimentar al proceso por si es necesario modificar su comportamiento:




La ingeniería cibernética se ocupa del control de máquinas y está enfocado a procesos en donde las operaciones son altamente repetitivas (Aunque la cibernética ha avanzado mucho y controla procesos cada vez mas complejos y que antes solo estaban bajo el control de personas)  y  que pueden ser controlados de manera automática mediante mecanismos y actuadores gobernados por dispositivos electrónicos y mecánicos. En las organizaciones existen también tareas repetitivas que son realizadas por personas. A este tipo de control se le denomina control de tareas y lo que  busca  es asegurar que dichas tareas se lleven a cabo de manera eficaz y eficiente mediante métodos científicos. 

El control administrativo o gerencial,  en contraste,  se ocupa de los métodos para asegurarse que las organizaciones logren sus objetivos y cuando hablamos de organizaciones, nos referimos a las personas que las integran.  En este sentido, mientras que al control de tareas pueden aplicarse métodos científicos, en los sistemas de control administrativo se emplean herramientas de la dirección de empresas[3].

Por otra parte cuando se habla del tema de control en las organizaciones,  con frecuencia se piensa en el típico control financiero que busca la integridad de los estados financieros, la salvaguarda del patrimonio de la empresa y la existencia de métodos y procedimientos para el desempeño de sus funciones.

El control administrativo va más allá del control de tareas y del control financiero típico. Ello no hace menos importante estos aspectos del control en las organizaciones, pero destaca por su importancia ya que el  control administrativo  ayuda a las organizaciones al cumplimiento de su misión, visión y objetivos.


Establecimiento del Proceso de Control Administrativo

El control administrativo en una organización de cualquier tipo  parte de un proceso de planeación en donde la organización debe definir su misión y su visión. La misión consiste en  plantearse el para que existe la organización. La visión implica el pensar en donde se quiere estar en el largo plazo. Por ejemplo la empresa FEMSA una de las más importantes de México se ha planteado lo siguiente[4]:


Después de haber planteado con claridad estos dos aspectos la organización debe plantearse objetivos que conlleven al logro de su misión y visión. De esta forma podemos decir que el proceso de control administrativo requiere el llevar a cabo los siguientes pasos:

1.   Establecer la misión y visión de la empresa.
2.   Definir las estrategias que llevarán al cumplimiento de ambas.
3.   Establecer los planes de corto plazo que permitan el cumplimiento de las estrategias. Para ello se cuentan con herramientas tales como presupuestos. En esta etapa se plantean los objetivos, metas y submetas de las organizaciones.
4.   Identificar las áreas o centros de responsabilidad que llevarán a cabo estos objetivos.
5.   Desarrollar medidas del desempeño para ligar el trabajo cotidiano de las personas ubicadas en los centros de responsabilidad y sus líderes  con las metas que se ha propuesto la organización.
6.   Establecer incentivos para los responsables de los centros de responsabilidad.
7.   Medir y reportar el desempeño de los centros de responsabilidad.
8.   Tomar acciones para corregir desviaciones en el cumplimiento de las metas.
9.   Repetir los pasos 7 y 8 en el corto plazo. En el mediano y largo plazo deben revisarse los puntos 2 al 6 especialmente en entornos que cambian muy rápidamente.

Conceptualmente un proceso  de control tradicional abarca lo siguiente[5]:



Es de hacer notar que en este esquema uno de los elementos centrales  del proceso es el presupuesto. Este es el enfoque tradicional que hace más énfasis en los aspectos financieros del control. Hoy en día el centro del proceso debe residir en el cuadro de mando o tablero de control  en donde el presupuesto es solo uno más de los indicadores que deben monitorearse. Esto no implica quitarle al cumplimiento de las metas financieras la importancia que siempre han tenido en el desempeño de una organización, pero a estos indicadores deben añadirse otros elementos que nos permitan medir de una manera mas balanceada el desempeño de la institución.


El Tablero de Control Balanceado

Como mencionamos arriba, una nueva herramienta  muy en boga en la actualidad es el “Tablero de Control Balanceado o Cuadro de Mando Integral”. El cuadro de mando se desarrolló a partir de la toma de conciencia de que una organización no solo debe vigilar el desempeño financiero como tradicionalmente se venía haciendo sino balancearlo, al vigilar el comportamiento de la organización para el logro de otro tipo de objetivos. Kaplan y Norton[6] desarrollaron esta herramienta que tiene cuatro perspectivas e indicadores de desempeño clave bajo  cada uno de estos puntos de vista:





1.   Perspectiva de Procesos Internos. Estos indicadores tienen por objeto medir el desempeño interno que comprende el seguimiento de indicadores  tales como aspectos de producción (Número de piezas producidas, nivel de inventarios, etc.), personal (estadísticas de personal,) etc.
2.   Perspectiva del Cliente.  Indicadores  que tengan que ver con los clientes (nivel de satisfacción, repetición de compras, participación de mercado, etc.)
3.    Perspectiva Financiera. Aquí se desarrollan los indicadores financieros tradicionales y que incluyen cumplimiento con un presupuesto, objetivos de apalancamiento, EVA, gastos, utilidades, etc.
4.   Perspectiva de Aprendizaje y Crecimiento. Bajo esta perspectiva se desarrollan indicadores que midan la capacidad de aprendizaje de la empresa como por ejemplo encuestas de satisfacción al cliente o a los empleados que permitan satisfacer sus necesidades de una mejor manera.

Los indicadores no son más que medidas de desempeño con las cuales vamos vigilando el cumplimiento de los objetivos que se ha planteado la organización.

Si bien esta es la propuesta original, estos tableros de control se pueden enriquecer con otro tipo de perspectivas, se pueden hacer más dinámicos y aplicarse no solo a empresas con fines de lucro sino a todo tipo de organizaciones públicas y privadas. En este sentido la industria de la hospitalidad no es la excepción.

Aplicación del tablero de control en un hospital

Como ejemplo de una aplicación exitosa del tablero de control en el sector de servicios de la hospitalidad, mencionaré el caso del Duke Children´s Hospital en Durham, Carolina del Norte en los Estados Unidos[7]. Esta Institución lanzó su proyecto de tablero de control  después de identificar los siguientes problemas:

·         No le quedaba claro a la organización  cuales eran los servicios más importantes que debía proveer.
·         No había un propósito compartido entre la administración, el staff y los médicos.
·         La comunicación y coordinación con los pediatras que enviaban niños al hospital era mala.
·         Existían amenazas competitivas que ponían en riesgo el posicionamiento de la organización en el mercado.
·         La organización tenía gran dificultad en balancear calidad de la atención hospitalaria, satisfacción de los pacientes, satisfacción del staff y educación e investigación en relación con sus objetivos financieros.

En primer lugar el equipo de alta dirección analizó y redactó la misión y visión de la institución.  Esto requirió una auto evaluación de las metas institucionales  para revisar su compatibilidad con el Duke Medical Center del cual  forman parte, la comparación con datos nacionales de desempeño y la definición de centros de excelencia basados en sus fuerzas existentes y en el  pronóstico de necesidades futuras. En iteraciones sucesivas con otros niveles de mando, se afinaron ambas redacciones y se definió la estrategia. Una vez definida la misión, visión y la estrategia, se pasó al desarrollo de un tablero de control. Así, partiendo de la misión, se desarrollaron indicadores clave para cada una de las perspectivas del tablero:

  • Perspectiva del cliente. Indicadores del paciente: % de satisfacción, % que recomendaría al hospital, oportunidad para la salida del paciente. Indicadores del pediatra: % de satisfacción por la comunicación con el hospital.
  • Perspectiva financiera. % de margen de operación, costo por caso, ingresos procedentes del área de cuidados neonatales.
  • Perspectiva de procesos internos. Indicadores de tiempo de espera: admisiones y salida; indicadores de calidad: tasas de infección, tasas de sangre contaminada; indicadores de productividad: tiempo de estancia, tasa de readmisión, número de staff en relación a la ocupación.
  • A la perspectiva de innovación se le cambio el nombre por el de perspectiva de investigación, educación y aprendizaje. Indicadores tales como: conocimiento e implantación de plan de incentivos, disponibilidad y uso de la base de datos estratégica.

Una vez que hubo acuerdo con el tablero de control inició la difícil tarea de llevarlo a cabo.  Pero ya con los indicadores claramente definidos, todas las tareas del personal se orientaron a ver las formas de cómo lograrlo mejor. Por ejemplo, los empleados generaron muchas ideas para mejorar la satisfacción del cliente. Se le dio prioridad a las ideas de alto impacto y de bajo costo.

En un periodo de tres años, el costo por caso y la estancia promedio disminuyeron en un 25% y la satisfacción y lealtad se incrementó entre los clientes del hospital, los pacientes y los médicos.


Conclusión

Como el gatito de Cheshire le dice a Alicia que no importa el camino si no sabe a donde quiere ir, no basta saber a donde queremos ir y cual ruta seguir: hay que mantenernos en el camino pues si  no hacemos por seguirlo, no llegaremos finalmente a nuestra meta. Para ello los sistemas de control administrativo y en especial los tableros de control, como sus similares que utilizan coches y  aeronaves,  nos ayudan a que sigamos el sendero trazado avisándonos en cualquier momento si nos hemos desviado de la ruta. Son herramientas que ayudan a llevar a las  organizaciones al cumplimiento de su misión, visión y objetivos poniendo énfasis en lo más difícil del quehacer gerencial: la ejecución exitosa de una estrategia.  




[1] Carroll, Lewis.  “Alice’s Adventures in Wonderland” .  New York, D. Appleton and Co.  1886. Edición facsimilar en libro electrónico realizado por la Biblioteca de la Universidad de Virginia, E.U.
[2] Simmons, Robert. “Performance Measurement & Control Systems for Implementing Strategy”.  Ed. Prentice Hall, New Jersey, 2000
[3] Ibid.
[4] Tomado de la página de Internet de la empresa.
[5] Anthony, Robert N. and Govindarajan, Vijay. “Management Control Systems” . McGraw Hill International Editions. Tenth Edition,  New York, 2001.
[6]  Kaplan, R.S. and   Norton D.P.  “The Balanced Scorecard: Translating strategy into action”. Boston, Mass. Harvard Business School Press, 1996.
[7]  Kaplan, R.S. and Norton, D.P., “The Strategy-Focused Organization. How balanced scorecard companies thrive in the new business environment”. Boston, Mass. Harvard Business School Press, 2001.



Octavio Díaz García de León  es ingeniero industrial por el Instituto Tecnológico de Morelia, con maestría en ingeniería industrial por la Universidad de Minnesota y master en dirección de empresas por el IPADE. Ha tomado diplomados en el ITAM y el Institute for Policy Studies en Washington, D.C.  Cursos de actualización en la Harvard Business School y en Thunderbird en Phoenix, Arizona.  Ha publicado en  Business Mexico, Twin Plant News, the Maquiladora Industry Annual Review, Harvard Business Review,  “Ejecutivos de Finanzas” (IMEF ) y recientemente en el periódico El Hidrocálido. Tradujo el libro “Quality is Free” para editorial CECSA. Ha sido director de finanzas en AT&T de México y  en  la telefónica Pegaso PCS entre otros cargos.  Actualmente es Titular del Órgano Interno de Control en el INEGI y profesor por asignatura  de la materia de Sistemas de Control Administrativo en el ITESM, Campus Aguascalientes.

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