14 de diciembre de 2005
Buscamos hoy, como lo hemos hecho desde que somos
independientes, definir que tipo de
sociedad debemos construir. Otras
sociedades como la americana decidieron el rumbo con claridad desde el principio.
Por ejemplo, la Constitución
de los Estados Unidos ha sufrido 17 cambios en sus más de 230 años de
existencia. En México no solo llevamos varias Constituciones sino que la actual,
que data de 1917, ha
sufrido cientos de cambios.
Si hubiéramos definido el rumbo con claridad desde la independencia, habríamos construido hace mucho un mejor país con justicia y
prosperidad para todos. Pero parece que no nos ponemos de acuerdo. Muchos de
los cambios de rumbo desde que somos independientes se dieron sin ningún
debate. Las elites gobernantes fijaron el rumbo que quisieron. Pasamos por ejemplo, por políticas de estado
radicalmente anticlericales en un México eminentemente católico. Pasamos del
caos posrevolucionario a un modelo de estado basado en el fascismo italiano
para perpetuar a una elite gobernante en el poder.
Entramos a un socialismo ligero en época de Cárdenas
pasando luego a buscar el desarrollo del país basado en los mercados internos,
cerrados al exterior. Pasamos de la teoría de la dependencia en donde todos los
males del país se atribuían a potencias extranjeras, a una apertura comercial
muy fuerte para tratar de entrar de
lleno a la globalización.
Todos estos modelos y cambios de rumbo, ocurrieron sin
discusión con la sociedad. Fueron empujados por los gobiernos en turno que experimentaron en nuestro país todas las recetas de moda. Del desarrollo
estabilizador al populismo con inflación, el crecimiento con deuda y la
irresponsabilidad fiscal. Luego llegaron los planes de choque para estabilizar la
economía. Luego vinieron las privatizaciones
que en muchos casos fueron un fracaso.
Cuando no existía la democracia y el gobierno federal
no necesitaba debatir con nadie, se podían probar las recetas de las escuelas
de moda aplicadas por los alumnos destacados de la época. Cada quien con su
idea de cómo sacar al país del subdesarrollo. La inteligencia y brillantez de
aquellos alumnos destacados que ocuparon los puestos mas altos del gobierno aún
deslumbran a los despistados. Pero la realidad los reprobó. El país aún paga su
arrogancia y falta de autocrítica. No hubo debate y así nos fue.
Hoy, mas que debate, hay histeria. Gritos, mas que razonamientos.
Ganancia política de corto plazo antes que privilegiar los intereses del país ¿Cuándo
nos pondremos de acuerdo? China hace 25 años determinó el rumbo y millones de sus habitantes van saliendo de la
pobreza extrema. Ese país sigue siendo comunista pero lo que predomina en China
es la inversión extranjera, la competitividad, las exportaciones y la
iniciativa privada. Otro ejemplo es Botswana
quien ya está en los niveles de ingreso
per cápita de Brasil, porque decidió un rumbo hace cuarenta años y ha
perseverado.
México en los
sesentas era una potencia mayor que Corea, Taiwán o Singapur. Hoy los tres
países nos han superado. España pasa de gobiernos socialistas a gobiernos de
“derecha”, igual que Chile y ambos nos superan en desarrollo.
Sin embargo, parece que ya empiezan a surgir algunos
consensos respecto al rumbo que debe seguir nuestro país. Por ejemplo está
claro que la estabilidad financiera y la disciplina fiscal son ya valores que
hasta los partidos mas radicales se abstienen de cuestionar, aunque no deja de
haber por allí voces que desean relajar la disciplina fiscal y monetaria para
lograr crecimientos en base al gasto excesivo. Receta que ya nos llevó a graves
crisis en el pasado. En general, la responsabilidad fiscal es un elemento clave
para todos. Afortunadamente se cuenta con la autonomía del Banco de México para
asegurar esto y pronto seguramente con la autonomía del SAT para blindar aspectos clave de las finazas públicas.
También hemos logrado el consenso de que debe
prevalecer la democracia. Gracias al IFE y a reformas estructurales en este
sentido la sociedad mexicana tiene ya instituciones para hacer prevalecer la
democracia y el respeto al voto ciudadano.
Se construyen también consensos en materia de
transparencia gubernamental, profesionalización del servicio público, mejora
educativa, etc. Estos consensos han costado mucho trabajo establecerlos. Pero
hay aspectos como el libre comercio y la inserción de México en un mundo
competitivo y globalizado en donde la tentación sigue siendo el regresar al
pasado, para encerrarnos en un mercado interno con productos de mala calidad y
precios altos y basar en ello el desarrollo económico como en los cincuentas y
sesentas. Pero la ciudadanía ya no estará dispuesta a aceptar regresar al
aislacionismo, no después de conocer las ventajas de la libre competencia, que
han permitido traer artículos al mas bajo precio y de la mejor calidad. No por
lo menos para proteger empresarios nacionales poco competitivos.
Es necesario perseverar en insertar a México en el
concierto de las naciones, un México competitivo capaz de crear valor en sus productos,
para generar empleaos que estén a la altura de los mejor del mundo. Mejorando
la educación y profesionalizando a trabajadores y empresarios, generando cada
vez mas empresas competitivas a nivel mundial.
Solo así avanzaremos. Podrá cambiar el partido en el
poder, pero el rumbo básico no deberá cambiar. Sólo hay que mirar a China para
ver que la ideología no se interpone en
el camino de lo que es mejor para el país y cuando lo hace tenemos los ejemplos
de Cuba o Corea del Norte, países que han fracasado no por su ideología sino
por su aislacionismo y falta de competitividad mundial.
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