domingo, 12 de enero de 2014

MÉXICO NECESITA RUMBO CLARO


14 de diciembre de 2005

Buscamos hoy, como lo hemos hecho desde que somos independientes,  definir que tipo de sociedad debemos construir.  Otras sociedades como la americana decidieron el rumbo con claridad desde el principio. Por ejemplo, la Constitución de los Estados Unidos ha sufrido 17 cambios en sus más de 230 años de existencia. En México no solo llevamos varias Constituciones sino que la actual, que data de 1917, ha sufrido cientos de cambios.

Si hubiéramos definido el rumbo con claridad  desde la independencia, habríamos construido  hace mucho un mejor país con justicia y prosperidad para todos. Pero parece que no nos ponemos de acuerdo. Muchos de los cambios de rumbo desde que somos independientes se dieron sin ningún debate. Las elites gobernantes fijaron el rumbo que quisieron.  Pasamos por ejemplo, por políticas de estado radicalmente anticlericales en un México eminentemente católico. Pasamos del caos posrevolucionario a un modelo de estado basado en el fascismo italiano para perpetuar a una elite gobernante    en el poder.

Entramos a un socialismo ligero en época de Cárdenas pasando luego a buscar el desarrollo del país basado en los mercados internos, cerrados al exterior. Pasamos de la teoría de la dependencia en donde todos los males del país se atribuían a potencias extranjeras, a una apertura comercial muy fuerte  para tratar de entrar de lleno a la globalización.

Todos estos modelos y cambios de rumbo, ocurrieron sin discusión con la sociedad. Fueron empujados por  los gobiernos en turno que  experimentaron en nuestro país  todas las recetas de moda. Del desarrollo estabilizador al populismo con inflación, el crecimiento con deuda y la irresponsabilidad fiscal. Luego llegaron  los planes de choque para estabilizar la economía. Luego  vinieron las privatizaciones que en muchos casos fueron un fracaso.

Cuando no existía la democracia y el gobierno federal no necesitaba debatir con nadie, se podían probar las recetas de las escuelas de moda aplicadas por los alumnos destacados de la época. Cada quien con su idea de cómo sacar al país del subdesarrollo. La inteligencia y brillantez de aquellos alumnos destacados que ocuparon los puestos mas altos del gobierno aún deslumbran a los despistados. Pero la realidad los reprobó. El país aún paga su arrogancia y falta de autocrítica. No hubo debate y así nos fue.

Hoy, mas que debate, hay histeria. Gritos, mas que razonamientos. Ganancia política de corto plazo antes que privilegiar los intereses del país ¿Cuándo nos pondremos de acuerdo? China hace 25 años determinó el rumbo y  millones de sus habitantes van saliendo de la pobreza extrema. Ese país sigue siendo comunista pero lo que predomina en China es la inversión extranjera, la competitividad, las exportaciones y la iniciativa privada.  Otro ejemplo es Botswana quien  ya está en los niveles de ingreso per cápita de Brasil, porque decidió un rumbo hace cuarenta años y ha perseverado.

 México en los sesentas era una potencia mayor que Corea, Taiwán o Singapur. Hoy los tres países nos han superado. España pasa de gobiernos socialistas a gobiernos de “derecha”, igual que Chile y ambos nos superan en desarrollo.

Sin embargo, parece que ya empiezan a surgir algunos consensos respecto al rumbo que debe seguir nuestro país. Por ejemplo está claro que la estabilidad financiera y la disciplina fiscal son ya valores que hasta los partidos mas radicales se abstienen de cuestionar, aunque no deja de haber por allí voces que desean relajar la disciplina fiscal y monetaria para lograr crecimientos en base al gasto excesivo. Receta que ya nos llevó a graves crisis en el pasado. En general, la responsabilidad fiscal es un elemento clave para todos. Afortunadamente se cuenta con la autonomía del Banco de México para asegurar esto y pronto seguramente con la autonomía del SAT para  blindar  aspectos clave de las finazas públicas.

También hemos logrado el consenso de que debe prevalecer la democracia. Gracias al IFE y a reformas estructurales en este sentido la sociedad mexicana tiene ya instituciones para hacer prevalecer la democracia y el respeto al voto ciudadano.

Se construyen también consensos en materia de transparencia gubernamental, profesionalización del servicio público, mejora educativa, etc. Estos consensos han costado mucho trabajo establecerlos. Pero hay aspectos como el libre comercio y la inserción de México en un mundo competitivo y globalizado en donde la tentación sigue siendo el regresar al pasado, para encerrarnos en un mercado interno con productos de mala calidad y precios altos y basar en ello el desarrollo económico como en los cincuentas y sesentas. Pero la ciudadanía ya no estará dispuesta a aceptar regresar al aislacionismo, no después de conocer las ventajas de la libre competencia, que han permitido traer artículos al mas bajo precio y de la mejor calidad. No por lo menos para proteger empresarios nacionales poco competitivos.

Es necesario perseverar en insertar a México en el concierto de las naciones, un México competitivo capaz de crear valor en sus productos, para generar empleaos que estén a la altura de los mejor del mundo. Mejorando la educación y profesionalizando a trabajadores y empresarios, generando cada vez mas empresas competitivas a nivel mundial.

Solo así avanzaremos. Podrá cambiar el partido en el poder, pero el rumbo básico no deberá cambiar. Sólo hay que mirar a China para ver que la ideología no se interpone  en el camino de lo que es mejor para el país y cuando lo hace tenemos los ejemplos de Cuba o Corea del Norte, países que han fracasado no por su ideología sino por su aislacionismo y falta de competitividad mundial. 




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