2008
En su
libro “La
Mente Bien Ordenada” el filósofo francés Edgar Morin plantea la
necesidad de cambiar la educación en todos los niveles escolares, pasando de un
énfasis excesivo en la especialización y compartimentación del saber, a un
enfoque transversal entre varias ciencias y artes para resolver los problemas
del mundo moderno. Morin es el gran propulsor de lo que se ha llamado el
pensamiento complejo que se opone al pensamiento desagregado o fragmentado que
domina en la actualidad. La realidad es muy compleja y requiere para
explicarla, mas que de especialistas, de pensadores que sean capaces de usar
las ciencias mas diversas. Para ello es necesario reformar las escuelas y
acabar con los cotos de poder de los científicos y técnicos de las diferentes
ramas del saber. Algunas disciplinas como la cosmología, la ecología o la
prehistoria usan ya este recurso de recurrir a ciencias muy diversas. Pero aún falta
mucho por recorrer. Así por ejemplo, el estudio de la condición humana requiere
conocer de la cosmología para entender como surgió la Tierra , de la prehistoria
que explica como surgió el hombre a partir de sus antepasados los simios, de la
biología que determina al hombre en su animalidad y de la cultura que nos
inserta en un entorno social. Morin dice además que para entender al hombre, es
necesaria la aportación de la literatura y el cine para entender las reacciones
de los seres humanos; de la poesía para compenetrarnos de sus emociones; y
finalmente de la filosofía que deberá hacer converger todos los diferentes
campos del saber para mejor comprender al ser humano y su destino.
Morin propone
que se enseñe a los seres humanos el como vivir mejor, mediante escuelas con
enfoques novedosos: que haya escuelas de la lengua, de la calidad poética de la
vida, del descubrimiento de uno
mismo, de la complejidad humana, de la comprensión humana. Dice Morin que “El
aprendizaje de la vida debe dar a la vez la conciencia de que la “vida
verdadera”, para adoptar la expresión de Rimbaud, no se halla en las
necesidades utilitarias de las que nadie puede escapar, sino en el cumplimiento
de uno mismo y la calidad poética de la existencia, que vivir requiere de cada
uno a la vez lucidez y comprensión, y de manera general la movilización de toda
las aptitudes humanas”.
Un aspecto
interesante que propone el autor para el pensar y el actuar bien en la vida propia es el estar consciente
de la ecología de la acción. Esta ecología consiste primero en saber que toda
acción interactúa con su medio, puede desviarse de sus fines y llevar incluso a
un resultado inesperado; segundo, las
consecuencias últimas de la acción son impredecibles. Por ello hay que tomar
una estrategia que nos permita cambiar futuras acciones en función de los
resultados que vayamos obteniendo. Pero lo tercero y mas importante es que ante
la incertidumbre, nuestras acciones son una apuesta en la que hay que poner fe
y esperanza de que se va a lograr lo que nos proponemos. Por ello hay que estar siempre consciente de que la
apuesta puede no resultar favorable porque lo que nos rodea es la
incertidumbre. Debemos actuar, pero
teniendo conciencia de que no hay certezas
en las cuestiones fundamentales que afectan a nuestras vidas.
Morin llama a
la reforma del pensamiento a través de esta nueva educación “Todo terreno”, la
cual generará un pensamiento del
contexto y de lo complejo, un pensamiento que une el pensamiento diverso y que
hace frente a la incertidumbre. Asimismo, gracias a que hoy en día el humanismo
se encuentra regenerado por el aporte de las ciencias que han destruido todo
antropocentrismo, resulta en un
humanismo que ya no podrá ser portador de la voluntad de dominar el universo sino que pasa a ser el de la solidaridad entre humanos,
lo cual implica una relación integral con la naturaleza y el cosmos.
En síntesis,
los rasgos esenciales de la misión educadora serían:
-
proporcionar una cultura que permita enfrentarse con
los problemas multidimensionales y globales.
-
Preparar para resolver la creciente complejidad de los
problemas.
-
Preparar para hacer frente a las incertidumbres que no
cesan de crecer.
-
Educar para la comprensión humana entre prójimos y
lejanos.
-
Enseñar la afiliación a nuestra patria, su cultura, su
historia y su afiliación a Norteamérica y al resto de nuestro continente.
-
Enseñar la ciudadanía terrestre.
Conocer lo humano no es sustraerlo del universo, sino
situarlo en el. Esto es lo que quisiera Morin que enseñáramos en las escuelas.
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