domingo, 12 de enero de 2014

REFORMAR LA EDUCACIÓN


                2008            

En su libro  “La Mente Bien Ordenada” el  filósofo francés Edgar Morin plantea la necesidad de cambiar la educación en todos los niveles escolares, pasando de un énfasis excesivo en la especialización y compartimentación del saber, a un enfoque transversal entre varias ciencias y artes para resolver los problemas del mundo moderno. Morin es el gran propulsor de lo que se ha llamado el pensamiento complejo que se opone al pensamiento desagregado o fragmentado que domina en la actualidad. La realidad es muy compleja y requiere para explicarla, mas que de especialistas, de pensadores que sean capaces de usar las ciencias mas diversas. Para ello es necesario reformar las escuelas y acabar con los cotos de poder de los científicos y técnicos de las diferentes ramas del saber. Algunas disciplinas como la cosmología, la ecología o la prehistoria usan ya este recurso de recurrir a ciencias muy diversas. Pero aún falta mucho por recorrer. Así por ejemplo, el estudio de la condición humana requiere conocer de la cosmología para entender como surgió la Tierra, de la prehistoria que explica como surgió el hombre a partir de sus antepasados los simios, de la biología que determina al hombre en su animalidad y de la cultura que nos inserta en un entorno social. Morin dice además que para entender al hombre, es necesaria la aportación de la literatura y el cine para entender las reacciones de los seres humanos; de la poesía para compenetrarnos de sus emociones; y finalmente de la filosofía que deberá hacer converger todos los diferentes campos del saber para mejor comprender al ser humano y su destino.

Morin propone que se enseñe a los seres humanos el como vivir mejor, mediante escuelas con enfoques novedosos: que haya escuelas de la lengua, de la calidad poética de la vida,  del descubrimiento de uno mismo,  de la complejidad humana,  de la comprensión humana. Dice Morin que “El aprendizaje de la vida debe dar a la vez la conciencia de que la “vida verdadera”, para adoptar la expresión de Rimbaud, no se halla en las necesidades utilitarias de las que nadie puede escapar, sino en el cumplimiento de uno mismo y la calidad poética de la existencia, que vivir requiere de cada uno a la vez lucidez y comprensión, y de manera general la movilización de toda las aptitudes humanas”.

Un aspecto interesante que propone el autor para el pensar y el actuar  bien en la vida propia es el estar consciente de la ecología de la acción. Esta ecología consiste primero en saber que toda acción interactúa con su medio, puede desviarse de sus fines y llevar incluso a un resultado inesperado;  segundo, las consecuencias últimas de la acción son impredecibles. Por ello hay que tomar una estrategia que nos permita cambiar futuras acciones en función de los resultados que vayamos obteniendo. Pero lo tercero y mas importante es que ante la incertidumbre, nuestras acciones son una apuesta en la que hay que poner fe y esperanza de que se va a lograr lo que nos proponemos. Por ello  hay que estar siempre consciente de que la apuesta puede no resultar favorable porque lo que nos rodea es la incertidumbre. Debemos actuar,  pero teniendo conciencia de que no hay certezas  en las cuestiones fundamentales que afectan a nuestras vidas.

Morin llama a la reforma del pensamiento a través de esta nueva educación “Todo terreno”,   la cual  generará un pensamiento del contexto y de lo complejo, un pensamiento que une el pensamiento diverso y que hace frente a la incertidumbre. Asimismo, gracias a que hoy en día el humanismo se encuentra regenerado por el aporte de las ciencias que han destruido todo antropocentrismo,  resulta en un humanismo que ya no podrá ser portador de la  voluntad de dominar el universo sino que  pasa a ser el de la solidaridad entre humanos, lo cual implica una relación integral con la naturaleza y el cosmos.

En síntesis, los rasgos esenciales de la misión educadora serían:
-       proporcionar una cultura que permita enfrentarse con los problemas multidimensionales y globales.
-       Preparar para resolver la creciente complejidad de los problemas.
-       Preparar para hacer frente a las incertidumbres que no cesan de crecer.
-       Educar para la comprensión humana entre prójimos y lejanos.
-       Enseñar la afiliación a nuestra patria, su cultura, su historia y su afiliación a Norteamérica y al resto de nuestro continente.
-       Enseñar la ciudadanía terrestre.


Conocer lo humano no es sustraerlo del universo, sino situarlo en el. Esto es lo que quisiera Morin que enseñáramos en las escuelas.

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