2008
El comercio
mundial ha crecido en los últimos 15 años de una manera extraordinaria y junto
con este crecimiento también ha habido una explosión del comercio ilegal.
Moisés Naím en su libro “Ilícito” hace un repaso de las diversas formas de
comercio ilegal y como sus efectos han permeado en las sociedades de todo el
mundo. Según el autor, las redes de
traficantes se han sofisticado, dejando de ser organizaciones verticales y
especializadas en un solo producto como lo fueron en su tiempo los
contrabandistas y la mafia, para
convertirse en sofisticadas redes de
productores, transportistas, distribuidores, minoristas, expertos financieros
en blanqueo de dinero y autoridades corruptas. Aprovechan las innovaciones
tecnológicas como las telecomunicaciones y la Internet. Es tanto el
poder de este tráfico que incluso se han apoderado de naciones enteras que se
han convertido en organizaciones criminales.
Naím menciona varias categorías de mercancía ilícita
cuyo tráfico ha florecido:
- Comercio de armas. Con el fin de la guerra fría y
el surgimiento de nuevos nacionalismos y guerras regionales, los
productores de armas no han dejado de hacer negocio. Si antes las superpotencias
controlaban el flujo de armas ahora se ha convertido en un negocio de “empresarios” ilegales. Se trafica desde componentes
para fabricar armas nucleares hasta armas cortas y municiones, pasando
por misiles, rifes de asalto,
minisubmarinos, aviones, etc. Los usuarios son desde simples ciudadanos
hasta narcoguerrillas, movimientos subversivos y traficantes de mercancía ilícita.
- Comercio de drogas. La demanda de drogas ilegales
también ha crecido explosivamente, especialmente en países desarrollados
como los Estados Unidos. Por ejemplo, en la ciudad de Washington, donde
está la sede de las agencias que combaten el tráfico de drogas, el 50% de
los mayores de 12 años han consumido drogas. El autor dice que desafortunada
y obsesivamente las autoridades de los Estados Unidos, que son el mayor
mercado de drogas del mundo, se han concentrado en combatir la oferta y no han hecho nada para reducir la
demanda, lo cual ha empeorado el problema, pues la droga no deja de fluir
pero a un precio mas elevado lo que hace mas atractivo el negocio.
- Comercio de personas. El flujo de emigrantes
ilegales ha dado lugar al establecimiento de redes ilícitas para la
introducción de personas a otros países. Millones de personas son víctimas
de estas redes cada año. En muchas ocasiones este movimiento ilegal se convierte
en tráfico de esclavos que incluye el secuestro y explotación de mujeres
para el comercio sexual o el de niños y hombres como fuerza de trabajo
esclava. En los últimos 15 años el número de esclavos ha rebasado por
ejemplo al tráfico proveniente de África
que se dio entre los siglos XVI al XIX.
- Comercio de ideas robadas. La piratería de discos
compactos, películas, libros, software, ropa de marca, accesorios para
vestir, relojes, refacciones para aviones y medicinas entre otros, se ha convertido ya en un negocio mayor.
Naciones enteras se distinguen por ser paraísos para la fabricación de
copias piratas, como Corea del Norte y China y sus productos se venden en cualquier
parte del mundo a precios muy inferiores que las versiones originales. El
daño para quienes desarrollan las ideas originales es incalculable. La
tecnología también ha contribuido al florecimiento de esta industria pues
se venden por Internet muchos de estos productos.
- Comercio de órganos. Existen redes en el mundo
que permiten obtener órganos humanos
para usarlos en transplantes. Estos órganos se venden
voluntariamente por personas sumamente pobres o provienen del robo de los
mismos en personas que se deja vivir pero también de otras que son
asesinadas. El propio tráfico de esclavos proporciona este tipo de
víctimas.
- Blanqueo de dinero. Ante tanto movimiento de
dinero ilícito, también ha florecido la industria del blanqueo. Si antes
se usaba como tapadera industrias que
utilizan mucho efectivo tales como la de la construcción, la restaurantera
y la del juego, hoy en día se
blanquea en otro tipo de industrias
menos obvias, con la complicidad cada vez más frecuente de empresarios
legítimos, banqueros y autoridades.
Dice el autor
que los gobiernos y las organizaciones de la sociedad civil han ido perdiendo
la batalla porque utilizan enfoques
obsoletos. Especialmente porque estos delincuentes actúan a nivel internacional
y los gobiernos no han sido capaces de articular una buena cooperación entre
ellos. Vamos, incluso dentro de los países, existe una mala coordinación entre
las diferentes instancias policíacas a nivel nacional y con las autoridades
estatales y municipales. El comercio ilícito ya toca a todos los sectores de la
sociedad. Empresarios legítimos han encontrado que este tráfico es buen negocio
y que es fácil ser parte de él. Las autoridades han sido rebasadas o son
cómplices y los consumidores compran cada vez más mercancía ilegal.
Cuando el valor supremo es el ganar dinero o
consumir lo que sea y no hay otros valores por encima de estos, la sociedad en
su conjunto se empieza a convertir en delincuente.
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