domingo, 12 de enero de 2014

INMIGRANTES



PARA GABY

1 de febrero de 2006

Cada vez existe mayor movilidad de las personas para trasladarse de un país a otro o de un estado a otro. Esta experiencia la vivimos en Aguascalientes todos los días al recibir un número importante de personas provenientes de fuera. En la   memoria colectiva de los aguascalentenses,  indudablemente que el traslado del INEGI a esta ciudad y la expulsión de personas que provocó el sismo de 1985, sugiere que la mayor inmigración provino del Distrito Federal. Pero también Zacatecas y otros estados vecinos han contribuido a la inmigración a nuestro estado.

Esta historia también tiene otra cara.  Los aguascalentenses también emigran, especialmente a Jalisco, al Distrito Federal y a los Estados Unidos.  En el balance, una vez restando los que emigran de los que llegan y de acuerdo a  datos del 2000, Aguascalientes tuvo una entrada neta de personas  los cuales representaron  el 2.6% de la población. Esto habla del atractivo que tiene nuestro estado para muchos compatriotas que aquí encuentran la realización de sus planes de vida.

La emigración se da en gran medida por motivos económicos y demográficos. Por un lado el crecimiento de la población en edad laboral y la falta de empleo en los lugares de origen. Por otra parte la migración también es provocada por la demanda de mano de obra en ciertos sectores económicos  y las mejores remuneraciones y oportunidades de trabajo que se encuentran en el lugar de destino. También una mayor calidad de vida es un gran atractivo para las personas. En este último aspecto, Aguascalientes es un lugar privilegiado para vivir y ciertamente atrae a muchas personas.

Aparte de los motivos mencionados, también existe una cultura de la emigración que facilita el que las personas salgan en busca de mejores oportunidades de vida. Así,  se ha desarrollado en México una cultura que propicia la emigración hacia Estados Unidos. Las personas van y vienen con mucha facilidad en busca de mejores remuneraciones. Cuando logran establecerse de manera permanente e incluso alcanzan la residencia legal en aquél país,  entonces se mueven familias enteras siguiendo a los primeros emigrantes.

Pero ¿es bueno que lleguen a nuestro estado personas de fuera con costumbres y a veces con aspecto muy diferente al nuestro?  Hoy en día en los Estados Unidos se han hecho este planteamiento y allá está ocurriendo un rechazo cada vez mayor a los inmigrantes provenientes de Latinoamérica, especialmente de nuestro país. Incluso un destacado profesor americano,  Samuel Huntington, autor de un libro sobre este tema ha advertido del “peligro” que representa esa ola de inmigrantes provenientes de México, que no hablan inglés, que tienen religión católica (Allá la mayoría es protestante) y que no se asimilan a la cultura americana, conservando costumbres y tradiciones mexicanas.

La paradoja es que Estados Unidos se construyó con grandes olas de inmigrantes europeos. El caso es que estas olas de inmigrantes europeos que llegaron en el siglo XIX y a principios del XX se integraron muy bien en ese país. Pero el caso de los mexicanos no es diferente. Después de dos o tres generaciones la asimilación a aquella cultura es similar a las de otras olas de inmigrantes. Quizá el  rechazo a los mexicanos esté  basado en el racismo, pues los inmigrantes europeos son blancos.

Los flujos de personas enriquecen las culturas locales. En el caso de las conquistas europeas del siglo XVI en América,  estos flujos causaron gran dolor y muerte pues se lograron a base de guerras de conquista. México nació de la mezcla de las culturas nativas y la española, predominando esta última. Indudablemente que la cultura occidental que  llegó de Europa era mucho mas avanzada que la nativa y los beneficios que trajo superaron por mucho los problemas que ocasionaron.

Así pues no hay que temerle a la inmigración. Desde luego que habrá inmigrantes indeseables como ocurrió en ciudades como Guadalajara que se volvieron destino favorito de narcotraficantes. Pero salvo la llegada de delincuentes, la llegada de personas de fuera que solo desean un mejor nivel de vida, enriquecen a las ciudades y estados a donde llegan.

Se requiere tolerancia e instituciones fuertes para que los recién llegados respeten el orden y la forma de vida local. Si no, puede dañarse el orden social que hace atractiva al lugar de destino. En Estados Unidos llegan muchos inmigrantes, pero la fortaleza de sus instituciones hace que los recién llegados respeten el orden establecido. Un profesor americano comentaba por ejemplo, que si bien en México había grandes problemas de corrupción y era común que los mexicanos ofrecieran soborno a la policía, el no tenía noticia de que esos mismo mexicanos al irse a vivir a los Estados Unidos, ofrecieran soborno a los policías de aquél país. La fortaleza de la institución evita que esa costumbre indeseable se repita en aquél país.

Aquí en Aguascalientes la asimilación ha sido buena. La tolerancia y amabilidad de la Bona Gens de esta tierra han permitido esta absorción paulatina de los que vienen de fuera.  Aguascalientes tiene la fortuna de atraer personas con buena preparación profesional, empresarios dispuestos a probar fortuna en esta tierra y las inversiones extranjeras en la industria automotriz y electrónica que han traído ejecutivos del Japón, Francia, Alemania y Estados Unidos. Sorprende también ver que un buen número de   músicos de la Orquesta de Aguascalientes,  provengan de Rusia. Todos ellos contribuyen a elevar nuestro nivel económico y cultural.

Atraer talentos y facilitar la inmigración nos ayudarán a construir una  mejor economía local. Ojala podamos seguir atrayendo esos talentos.



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