PARA GABY
1 de febrero de 2006
Cada vez existe mayor movilidad de las personas para
trasladarse de un país a otro o de un estado a otro. Esta experiencia la
vivimos en Aguascalientes todos los días al recibir un número importante de
personas provenientes de fuera. En la memoria colectiva de los aguascalentenses, indudablemente que el traslado del INEGI a
esta ciudad y la expulsión de personas que provocó el sismo de 1985, sugiere
que la mayor inmigración provino del Distrito Federal. Pero también Zacatecas y
otros estados vecinos han contribuido a la inmigración a nuestro estado.
Esta historia también tiene otra cara. Los aguascalentenses también emigran,
especialmente a Jalisco, al Distrito Federal y a los Estados Unidos. En el balance, una vez restando los que
emigran de los que llegan y de acuerdo a
datos del 2000, Aguascalientes tuvo una entrada neta de personas los cuales representaron el 2.6% de la población. Esto habla del
atractivo que tiene nuestro estado para muchos compatriotas que aquí encuentran
la realización de sus planes de vida.
La emigración se da en gran medida por motivos
económicos y demográficos. Por un lado el crecimiento de la población en edad
laboral y la falta de empleo en los lugares de origen. Por otra parte la
migración también es provocada por la demanda de mano de obra en ciertos
sectores económicos y las mejores
remuneraciones y oportunidades de trabajo que se encuentran en el lugar de
destino. También una mayor calidad de vida es un gran atractivo para las
personas. En este último aspecto, Aguascalientes es un lugar privilegiado para
vivir y ciertamente atrae a muchas personas.
Aparte de los motivos mencionados, también existe una
cultura de la emigración que facilita el que las personas salgan en busca de
mejores oportunidades de vida. Así, se
ha desarrollado en México una cultura que propicia la emigración hacia Estados
Unidos. Las personas van y vienen con mucha facilidad en busca de mejores
remuneraciones. Cuando logran establecerse de manera permanente e incluso
alcanzan la residencia legal en aquél país, entonces se mueven familias enteras siguiendo
a los primeros emigrantes.
Pero ¿es bueno que lleguen a nuestro estado personas
de fuera con costumbres y a veces con aspecto muy diferente al nuestro? Hoy en día en los Estados Unidos se han hecho
este planteamiento y allá está ocurriendo un rechazo cada vez mayor a los
inmigrantes provenientes de Latinoamérica, especialmente de nuestro país. Incluso
un destacado profesor americano, Samuel
Huntington, autor de un libro sobre este tema ha advertido del “peligro” que
representa esa ola de inmigrantes provenientes de México, que no hablan inglés,
que tienen religión católica (Allá la mayoría es protestante) y que no se
asimilan a la cultura americana, conservando costumbres y tradiciones
mexicanas.
La paradoja es que Estados Unidos se construyó con
grandes olas de inmigrantes europeos. El caso es que estas olas de inmigrantes
europeos que llegaron en el siglo XIX y a principios del XX se integraron muy bien
en ese país. Pero el caso de los mexicanos no es diferente. Después de dos o
tres generaciones la asimilación a aquella cultura es similar a las de otras
olas de inmigrantes. Quizá el rechazo a
los mexicanos esté basado en el racismo,
pues los inmigrantes europeos son blancos.
Los flujos de personas enriquecen las culturas
locales. En el caso de las conquistas europeas del siglo XVI en América, estos flujos causaron gran dolor y muerte pues
se lograron a base de guerras de conquista. México nació de la mezcla de las
culturas nativas y la española, predominando esta última. Indudablemente que la
cultura occidental que llegó de Europa
era mucho mas avanzada que la nativa y los beneficios que trajo superaron por
mucho los problemas que ocasionaron.
Así pues no hay que temerle a la inmigración. Desde
luego que habrá inmigrantes indeseables como ocurrió en ciudades como
Guadalajara que se volvieron destino favorito de narcotraficantes. Pero salvo
la llegada de delincuentes, la llegada de personas de fuera que solo desean un
mejor nivel de vida, enriquecen a las ciudades y estados a donde llegan.
Se requiere tolerancia e instituciones fuertes para
que los recién llegados respeten el orden y la forma de vida local. Si no,
puede dañarse el orden social que hace atractiva al lugar de destino. En
Estados Unidos llegan muchos inmigrantes, pero la fortaleza de sus
instituciones hace que los recién llegados respeten el orden establecido. Un
profesor americano comentaba por ejemplo, que si bien en México había grandes
problemas de corrupción y era común que los mexicanos ofrecieran soborno a la
policía, el no tenía noticia de que esos mismo mexicanos al irse a vivir a los
Estados Unidos, ofrecieran soborno a los policías de aquél país. La fortaleza
de la institución evita que esa costumbre indeseable se repita en aquél país.
Aquí en Aguascalientes la asimilación ha sido buena.
La tolerancia y amabilidad de la Bona Gens
de esta tierra han permitido esta absorción paulatina de los que vienen de
fuera. Aguascalientes tiene la fortuna
de atraer personas con buena preparación profesional, empresarios dispuestos a
probar fortuna en esta tierra y las inversiones extranjeras en la industria
automotriz y electrónica que han traído ejecutivos del Japón, Francia, Alemania
y Estados Unidos. Sorprende también ver que un buen número de músicos de la Orquesta de
Aguascalientes, provengan de Rusia. Todos
ellos contribuyen a elevar nuestro nivel económico y cultural.
Atraer talentos y facilitar la inmigración nos ayudarán
a construir una mejor economía local. Ojala
podamos seguir atrayendo esos talentos.
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