2007
José Ortega y Gasset nació en 1883 y murió en 1955 en
Madrid, España y fue uno de los mas grandes filósofos en lengua española. Influyó de manera importante a las
generaciones de intelectuales mexicanos que se formaron en la primera mitad del
siglo pasado. Pero su obra perdura y aún hay lecciones importantes que extraer
de sus libros ya que mucho de lo que era aplicable a la España y Europa que el
vivió, hoy podemos aplicarlo en nuestro México y el mundo que nos rodea.
En su libro “La Rebelión de las Masas” dice Ortega y Gasset que “.. vivimos en un tiempo que se siente fabulosamente
capaz para realizar, pero que no sabe qué realizar. Domina todas las cosas,
pero no es dueño de sí mismo. Se siente perdido en su propia abundancia”. Para
ilustrar esta amplia gama de posibilidades que tiene el hombre moderno describe
el fenómeno de la globalización que el
llama mundialización y se asombra de lo instantáneo que puede ser el enterarnos
de lo que ocurra en cualquier parte del mundo. ¿Qué diría ahora de la globalización
que ha vuelto casi cualquier acontecimiento, producto, servicio o información, accesible de inmediato?
En la época de Ortega las posibilidades de la vida,
entendidas como alternativas entre lo que cada individuo puede escoger, se
habían multiplicado. Decía que en cada momento el hombre debe tomar decisiones
para ir componiendo y haciendo su vida y que lo maravilloso de su época era la
cantidad de alternativas que se les ofrecían. Que no era como hace unos cientos
de años en donde el campesino no tenía mas posibilidad que vivir en su pueblo,
comer lo que sembraba y disponer de unas cuantas cosas. Ni el mas rico de esa
época podía tener los objetos y las alternativas
que una persona de clase media podía disfrutar.
Hoy en día el hombre tiene muchos más conocimientos
derivados de la ciencia, avances de la tecnología, posibilidad de compra de objetos y
servicios, mayor conocimiento de la
historia, mas y mejores teorías para todos los campos del saber, enorme cantidad
de placeres y entretenimiento, mejor desempeño físico de los atletas que todos
los días rompen nuevos récords, desarrollo en campos como el de la cultura
culinaria entre tantos otros.
Pero en toda esa amplitud de opciones que se nos
brindan, el problema es que el individuo se encuentra desconcertado ante tanta
diversidad y posibilidad de vida. Se encuentra perdido sin tener misión,
propósito o sentido de la vida. Se deja
llevar en lugar de dirigir su vida a un fin. Dice Ortega: “Sin mandamientos que nos
obliguen a vivir de un cierto modo, queda nuestra vida en pura disponibilidad.
Esta es la horrible situación íntima en que se encuentran ya las juventudes
mejores del mundo. De puro sentirse libres exentas de trabas, se sienten
vacías. Una vida en disponibilidad es mayor negación de sí misma que la muerte.
Porque vivir es tener que hacer algo determinado- es cumplir un encargo-, y en
la medida en que eludamos poner a algo nuestra existencia evacuamos nuestra
vida.”
Este mal de que hablaba Ortega en su época, persiste e
incluso se ha extendido en nuestros días. Y explica también la desesperanza que
se vive hoy: “ de puro parecernos todo posible, presentimos que es posible
también lo peor: el retroceso, la barbarie, la decadencia.” La lección para nosotros es no desaprovechar
las oportunidades que nos ofrece la vida moderna. Que nuestro país con visión
de futuro y una misión claramente establecida
eleve la prosperidad y la calidad de vida de sus habitantes y se aleje
de quienes pregonando la desesperanza y el retroceso, nos puedan conducir a la barbarie.
Para ello habrá que sacar provecho de todas las
oportunidades. Nuestra ubicación geográfica como vecinos de la mayor potencia
del mundo, por ejemplo, es envidiada por muchas naciones que luchan por salir
del subdesarrollo. ¿Por qué no aprovecharla? Ortega lo vislumbró con claridad
adelantándose a su época: Europa podía unirse en un gran estado. Su sueño se
cumplió setenta años después. A pesar de
una larga historia de guerras y acabando de pasar la terrible primera guerra
mundial, el pensaba que la
Europa unida era posible. Decía que “ Ha sido el realismo
histórico el que me ha enseñado a ver que la unidad de Europa como sociedad no
es un “ideal” sino un hecho.” Detecta que detrás de las aparentes diferencias
de los pueblos europeos se encuentra un sustrato de civilización común a todos
y una homogeneidad que hará posible a la
larga su sueño. Hoy, más naciones ingresan a la Unión Europea. Naciones cada
vez menos parecidas al resto y con mayores disparidades económicas, pero el
sueño sigue creciendo porque es mas lo
que une a los europeos que lo que los separa.
¿Por qué no soñar entonces con una América unida? En
ese sentido la América Latina
comparte cultura, historia, lengua. Pero incluso la América sajona no está tan
distante del resto del continente aunque así lo parezca. A México le ha tocado
en suerte estar en la geografía del límite. Estamos del lado pobre del
continente, aunque geográficamente somos parte de la muy próspera América del
Norte.
Desafortunadamente tenemos una historia que nos ha
enseñado a enfatizar las diferencias con nuestros vecinos del norte, en lugar
de las coincidencias. Debemos cambiar nuestro modo de pensar y buscar lo que
nos une, no lo que nos separa. México puede dar el ejemplo al resto de América
Latina de cómo integrar culturas y economías tan dispares como la nuestra con
la de Estados Unidos y Canadá. No sólo porque existe un tratado de libre
comercio para Norteamérica que ha sido muy exitoso, sino porque más de veinte
millones de mexicanos viven en Estados Unidos (El 20% de nuestra población) y
porque en México también viven mas de un
millón de norteamericanos y la integración se está dando ya de todas
formas. En ambos lados de la frontera existe la intolerancia y la xenofobia,
pero la oportunidad histórica de esta vecindad no la debemos dejar pasar. El
sueño orteguiano se puede dar en América también.
Ortega tiene muchas lecciones para nosotros y habrá muchas
ideas suyas que nos harán reflexionar y aplicar a nuestra época. Como él dice: “Nuestra
vida es en todo instante y antes que nada conciencia de lo que nos es posible”
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