3 de agosto de 2005
Quiero aclarar que en este artículo no voy a hablar de
programas de televisión de moda sino de dos novelas clave del Siglo XX. Estas
novelas plantean dos visiones pesimistas de cómo podría llegar a ser la humanidad. La primera, “1984” de George Orwell y la segunda, “Un Mundo Feliz” de Aldous
Huxley. En las páginas de ambas se manifiesta como pueden llegar a ser realidad
estas sociedades “perfectas” gracias a
un poder central que decide que es lo mejor para sus súbditos y como lo logra mediante la tecnología. Esta
tecnología que al momento de publicarse estas novelas parecía
ciencia ficción, hoy en día es ya una realidad. Ante ello la humanidad debe reflexionar acerca
de cual es la mejor manera para usar esta tecnología y evitar caer en un futuro
como el que plantean estas novelas.
La novela “1984”
refleja las condiciones de la guerra fría llevadas al extremo. Escrita
en 1948 muestra los temores del autor acerca
del surgimiento de un gobierno mundial
totalitario. En esta novela el mundo está dividido en tres países en guerra
constante, como en ese entonces parecía ocurrir con la guerra fría. A la gente se
le controla mediante el terror y la violencia. Para ello se utiliza tecnología que hoy resulta ampliamente conocida. Las
personas eran vigiladas en sus casas mediante un aparato de televisión que recibía imágenes del Big
Brother o “Hermano Mayor” y programas del gobierno que era obligatorio escuchar
pues no se podía bajar el volumen. A la vez transmitía imágenes y sonidos de lo
que ocurría en las casas de todas las personas en todo momento con lo que se
les vigilaba constantemente.
En “Un Mundo
Feliz”, al contrario de “1984” ,
las personas son aparentemente felices pues obtienen todo lo que desean.
Francis Fukuyama en uno de sus libros recientes, cita el siguiente párrafo de la
novela: “Los Controladores se dieron cuenta que la fuerza no servía para nada”.
Fukuyama añade: “era mejor seducir a la gente que obligarla a vivir en una
sociedad ordenada. En este mundo, la enfermedad y el conflicto social habían sido abolidos, no existía la depresión,
ni la locura, la soledad o la inestabilidad emocional y el sexo era bueno y
ampliamente disponible”.
La tecnología que hace posible al Big Brother en “1984” ha llegado hoy en día a través de las
computadoras, el Internet y las telecomunicaciones. La pantalla plana hoy es
una realidad y la posibilidad de entrar a los hogares a vigilar su intimidad
mediante cámaras conectadas al Internet
es posible. El control de las personas usando la tecnología allí descrita, hoy en día podría
darse sin problema. Afortunadamente el mundo que predijo Orwell, totalitario, dividido en tres países en guerra, desapareció con la caída del muro
de Berlín y la casi desaparición del comunismo.
Si bien hoy en día existen todavía temores acerca de la invasión de la
privacidad con estas tecnologías, en realidad, como argumenta Fukuyama, esta tecnología ha permitido un acceso masivo a información. El ciudadano
se ha vuelto informado y le ha ganado espacio al estado, disminuyendo el poder
que antes tenía. La tecnología ha democratizado más al mundo. Asimismo con
gobiernos mas transparentes, la ciudadanía es quien ahora observa con mayor
profundidad a sus gobiernos y les exige cuentas. La tecnología de “1984” se ha empleado para
darle mayor libertad al individuo y hacerlo menos dependiente del gobierno y no
al contrario como lo plantea Orwell.
La tecnología de “Un Mundo Feliz” también ya está con nosotros y la llamamos biotecnología. Las predicciones que
allí se hacen acerca de seres humanos que son gestados en laboratorios, hoy le
llamamos fertilización “In Vitro”. La posibilidad de crear seres genéticamente
perfectos con características
intelectuales y físicas diferenciadas no
por razas sino por “especificaciones” será posible en un futuro muy cercano mediante
la ingeniería genética. La existencia de
drogas que quitan la depresión, hacen feliz a las personas, cambian los estados
de ánimo, etc., están ya disponibles en el mercado. Existen ya todos estos
elementos que podrían permitir que se cumpliera el mundo feliz que plantea
Huxley, con personas felices,
físicamente bien diseñadas, sin necesidad de formar o ser parte de una familia,
con trabajos acordes a sus capacidades intelectuales, estas últimas preestablecidas genéticamente. Un mundo
ordenado donde no existe violencia, ni sufrimiento, ni sentimientos que se
vuelvan perniciosos para las personas. Un mundo de seres humanos fabricados en
serie con altos niveles de calidad. Con
posibilidad de prolongar su vida de manera indefinida. La tecnología ya está
aquí con nosotros para hacer realidad este mundo feliz. Pero: ¿Debemos seguir
este camino hacia la aparente felicidad?
A diferencia de la
tecnología de la informática que ha permitido ampliar el acceso al
conocimiento y la información de las personas, la biotecnología plantea riesgos
más importantes. Este riesgo esta dado por la posibilidad de alterar la
naturaleza humana modificando un proceso evolutivo que ha llevado millones de
años. El nivel de conocimiento acerca de la complejidad de la interacción de
los genes todavía es muy reducido. No sabemos
que consecuencias pueda tener esta alteración, dado que todavía comprendemos
muy poco acerca de cómo interaccionan todos los elementos biológicos. Quizá
estemos abriendo la puerta a la creación de Frankensteins insospechados en
lugar de mejorar a los seres
humanos. La creación de seres perfectos
sin sentimientos ni emociones, lo que
provoca es una deshumanización. Crea seres aparentemente humanos, sin las características
más básicas de lo que es propio de la naturaleza humana.
El avance de la tecnología va mucho mas deprisa que
nuestra capacidad de entender el impacto que dichos cambios provocará en el
futuro de la humanidad. Por ejemplo, la energía nuclear es una excelente fuente
de energía pero en manos de terroristas
podrían destruir al mundo. Debemos encontrar mecanismos para orientar y
controlar la investigación y la
tecnología porque si no, corremos el riesgo de que pueda ser mal utilizada en
perjuicio de nosotros mismos.
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