domingo, 12 de enero de 2014

BIG BROTHER Y UN MUNDO FELIZ


3 de agosto de 2005

Quiero aclarar que en este artículo no voy a hablar de programas de televisión de moda sino de dos novelas clave del Siglo XX. Estas novelas plantean dos visiones pesimistas de cómo podría llegar a ser la humanidad.  La primera, “1984” de George Orwell  y la segunda, “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley. En las páginas de ambas se manifiesta como pueden llegar a ser realidad estas sociedades “perfectas”  gracias a un poder central que decide que es lo mejor para sus súbditos  y como lo logra mediante la tecnología. Esta tecnología que al momento de publicarse estas novelas  parecía  ciencia ficción, hoy en día es ya una realidad.  Ante ello la humanidad debe reflexionar acerca de cual es la mejor manera para usar esta tecnología y evitar caer en un futuro como el que plantean estas novelas.

La novela “1984”  refleja las condiciones de la guerra fría llevadas al extremo. Escrita en 1948 muestra los temores del autor acerca  del surgimiento de  un gobierno mundial totalitario. En esta novela el mundo está dividido en tres países en guerra constante, como en ese entonces parecía ocurrir con la guerra fría. A la gente se le controla mediante el terror y la violencia. Para ello se  utiliza tecnología que  hoy resulta ampliamente conocida. Las personas eran vigiladas en sus casas mediante un aparato de  televisión que recibía imágenes del Big Brother o “Hermano Mayor” y programas del gobierno que era obligatorio escuchar pues no se podía bajar el volumen. A la vez transmitía imágenes y sonidos de lo que ocurría en las casas de todas las personas en todo momento con lo que se les vigilaba constantemente.

En  “Un Mundo Feliz”, al contrario de “1984”, las personas son aparentemente felices pues obtienen todo lo que desean. Francis Fukuyama en uno de sus libros recientes, cita el siguiente párrafo de la novela: “Los Controladores se dieron cuenta que la fuerza no servía para nada”. Fukuyama añade: “era mejor seducir a la gente que obligarla a vivir en una sociedad ordenada. En este mundo, la enfermedad y el conflicto social  habían sido abolidos, no existía la depresión, ni la locura, la soledad o la inestabilidad emocional y el sexo era bueno y ampliamente disponible”.

La tecnología que hace posible al Big Brother en “1984”  ha llegado hoy en día a través de las computadoras, el Internet y las telecomunicaciones. La pantalla plana hoy es una realidad y la posibilidad de entrar a los hogares a vigilar su intimidad mediante  cámaras conectadas al Internet es posible. El control de las personas usando  la tecnología allí descrita, hoy en día podría darse sin problema. Afortunadamente el mundo que predijo Orwell,  totalitario, dividido en tres países  en guerra, desapareció con la caída del muro de Berlín y la casi desaparición del comunismo.  Si bien hoy en día existen todavía temores acerca de la invasión de la privacidad con estas tecnologías, en realidad, como argumenta Fukuyama,  esta tecnología ha permitido  un acceso masivo a información. El ciudadano se ha vuelto informado y le ha ganado espacio al estado, disminuyendo el poder que antes tenía. La tecnología ha democratizado más al mundo. Asimismo con gobiernos mas transparentes, la ciudadanía es quien ahora observa con mayor profundidad a sus gobiernos y les exige cuentas. La tecnología de “1984” se ha empleado para darle mayor libertad al individuo y hacerlo menos dependiente del gobierno y no al contrario como lo plantea  Orwell.

La tecnología de  “Un Mundo Feliz”  también ya está con nosotros y la  llamamos biotecnología. Las predicciones que allí se hacen acerca de seres humanos que son gestados en laboratorios, hoy le llamamos fertilización “In Vitro”. La posibilidad de crear seres genéticamente perfectos con  características intelectuales y físicas  diferenciadas no por razas sino por “especificaciones”  será posible en un futuro muy cercano mediante la ingeniería genética.  La existencia de drogas que quitan la depresión, hacen feliz a las personas, cambian los estados de ánimo, etc., están ya disponibles en el mercado. Existen ya todos estos elementos que podrían permitir que se cumpliera el mundo feliz que plantea Huxley,  con personas felices, físicamente bien diseñadas, sin necesidad de formar o ser parte de una familia, con trabajos acordes a sus capacidades intelectuales, estas últimas  preestablecidas genéticamente. Un mundo ordenado donde no existe violencia, ni sufrimiento, ni sentimientos que se vuelvan perniciosos para las personas. Un mundo de seres humanos fabricados en serie con altos niveles de calidad.  Con posibilidad de prolongar su vida de manera indefinida. La tecnología ya está aquí con nosotros para hacer realidad este mundo feliz. Pero: ¿Debemos seguir este camino hacia la aparente felicidad?

A diferencia de la  tecnología de la informática que ha permitido ampliar el acceso al conocimiento y la información de las personas, la biotecnología plantea riesgos más importantes. Este riesgo esta dado por la posibilidad de alterar la naturaleza humana modificando un proceso evolutivo que ha llevado millones de años. El nivel de conocimiento acerca de la complejidad de la interacción de los genes  todavía es muy reducido. No sabemos que consecuencias pueda tener esta alteración, dado que todavía comprendemos muy poco acerca de cómo interaccionan todos los elementos biológicos. Quizá estemos abriendo la puerta a la creación de Frankensteins insospechados en lugar de mejorar  a los seres humanos.  La creación de seres perfectos sin sentimientos  ni emociones, lo que provoca es una deshumanización. Crea seres aparentemente humanos, sin las características más básicas de lo que es propio de la naturaleza humana.

El avance de la tecnología va mucho mas deprisa que nuestra capacidad de entender el impacto que dichos cambios provocará en el futuro de la humanidad. Por ejemplo, la energía nuclear es una excelente fuente de energía pero en  manos de terroristas podrían destruir al mundo. Debemos encontrar mecanismos para orientar y controlar  la investigación y la tecnología porque si no, corremos el riesgo de que pueda ser mal utilizada en perjuicio de nosotros mismos.


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