domingo, 12 de enero de 2014

FORTALEZA DEL ESTADO



28 de abril de 2005

Existe hoy en día un debate en el mundo acerca de si es más conveniente para el desarrollo de los países el tener un estado más reducido en su intervención económica para dejar a las fuerzas del mercado  y  la iniciativa de los individuos actuar con más libertad. Esto ha dado  por llamarse el consenso de Washington o  “neoliberalismo”. Por otra parte hay quienes proponen contar con un estado que intervenga ampliamente en la economía a la manera de Francia o la ex Unión Soviética. En México nos hemos quedado a la mitad de la implementación de un modelo neoliberal que se inició en los noventas y que convive con un estado todavía altamente intervencionista. Un posicionamiento a la mitad que sigue generando gran discusión entre los partidos políticos. Pero esta discusión  no es la más importante. Los académicos han ido descubriendo que una de las causas del subdesarrollo es que los países tengan un estado débil, no que sean más o menos intervencionistas. En este artículo veremos en que consiste esa debilidad ya que es necesario que en México fortalezcamos al  Estado.

Si nos preguntáramos si el gobierno mexicano ha sido fuerte durante el Siglo XX, especialmente durante los regímenes del período 1929 al 2000, probablemente la respuesta sería que sí. La presencia del Estado se extendía a todos los ámbitos de la actividad económica y esto le hacía parecer muy poderoso pues el Estado invadía todos los ámbitos de la economía. Había empresas paraestatales  desde un PEMEX hasta cabarets y restaurantes.

Además teníamos un régimen autoritario centrado en un presidencialismo exacerbado. El Presidente de la República tenía casi el poder de un monarca absoluto, con capacidad de nombrar a gobernadores, diputados, senadores, jueces e inclusive a su sucesor. Para ello se servía de un  Partido que era una maquinaria electoral sostenida con recursos públicos por el propio gobierno. Este autoritarismo venía acompañado de una debilidad en las instituciones que estaban sometidas a ese poder presidencial, otras simplemente no tenían capacidad para hacer cumplir el estado de derecho y hacían falta algunas que hicieran contrapeso a ese poder desmedido.

El sociólogo Fernando Escalante de El Colegio de México, menciona en alguno de sus libros que en el Siglo XIX padecimos un problema similar. Un estado muy débil que expuso a México a intervenciones extranjeras y a la pérdida de la mitad de nuestro territorio y que impidió un desarrollo económico adecuado. Así pues el problema no es nuevo. Desde que nacimos como nación independiente hemos padecido un estado débil.

Francis Fukuyama, autor de fama mundial, propone en un libro reciente que distingamos dos ejes para definir lo que es un estado fuerte. Uno tiene que ver con el alcance del estado. Esto es, que tanto interviene en la economía. El otro eje tiene que ver con su fortaleza para hacer cumplir un estado de derecho.  
Fukuyama define “Fuerza del estado” como: “capacidad de elaboración y ejecución de políticas y promulgación de leyes; administración eficaz con la mínima burocracia; control del soborno, la corrupción y el cohecho; mantenimiento de un alto nivel de transparencia y rendición de cuentas en las instituciones públicas; y lo más importante, el cumplimiento de las leyes.”

Estados Unidos por ejemplo tiene un estado de poco alcance pero de una gran fortaleza. La URSS tenía un estado de gran alcance y fortaleza. Sierra Leona en contraste no tiene ninguna de las dos características. México, junto con Brasil y otros países de Latinoamérica tiene un estado todavía de gran alcance (El estado interviene de manera preponderante en los campos del petróleo, electricidad, salud, educación, etc.) pero débil.

Esta debilidad se manifiesta  por la dificultad para imponer un estado de derecho. Por ejemplo el problema de la corrupción y delincuencia dentro de las policías. La presencia poderosa del narcotráfico. La corrupción y fuerza de algunos sindicatos de trabajadores del Estado. La incapacidad para cobrar impuestos ya que tenemos uno  de los porcentajes de recaudación con respecto al PIB más bajos del mundo. La extensión de la economía informal, esto es, fuera del marco legal, que constituye un porcentaje muy significativo de la actividad económica.  Lo extendido del problema del contrabando y la piratería asociada con derechos de autor. La baja capacidad para detener la inmigración ilegal que pasa por nuestro país hacia Estados Unidos. La baja capacidad de las policías para detener la delincuencia. La baja calidad  educativa que tiene el país.  La falta de ferrocarriles y otra infraestructura básica para el desarrollo económico. La carencia de un sistema de impartición de justicia justo,  expedito y sin corrupción. La baja calidad de los servicios de salud para la población. Problemas endémicos de corrupción. Mas un largo etcétera que muestran la debilidad de nuestro Estado mexicano.

Fukuyama comenta que hoy en día uno de los factores clave para el desarrollo es el tener un estado fuerte. El movimiento neoliberal con su gran cadena de privatizaciones, no está mal y es muy necesario. Pero incluso uno de los grandes proponentes de este esquema neoliberal, el economista Milton Friedman dice: “Hace diez años habría aconsejado a los países que salían del socialismo tres cosas: privatizar, privatizar y privatizar. Pero me equivoqué. Seguramente el estado de derecho sea mas importante que la privatización” 

Por ejemplo en África, para detener la epidemia de SIDA se requieren estados fuertes con una capacidad institucional para educar a la población sobre el problema, repartir los medicamentos y administrar cuidadosamente los tratamientos que son muy complejos. Entonces no basta con que los países desarrollados solo envíen ayuda. Si los países que reciben la ayuda no tienen la infraestructura institucional adecuada se corre el peligro de que se pierda en corrupción o no se aproveche bien.

El reto para México es fortalecer el estado de derecho y las instituciones. Definir luego si queremos un estado de gran alcance como la antigua Unión Soviética o de bajo alcance como los Estados Unidos es un debate entre liberales y socialistas, entre partidos de “izquierda” y “derecha” pero una discusión que debería estar en segundo plano.


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