17 de julio de 2006
El miedo nos lleva a la acción y aunque causa angustia
en las personas, resulta una manera muy eficaz de impulsar acciones para
prevenir males. Así lo vemos en la historia de la humanidad, desde el construir
una obra gigantesca como la Gran Muralla China por miedo a los invasores de
aquél país, hasta un acción tan cotidiana
como voltear a ver a ambos lados de la calle antes de cruzarla.
Hay una gran lista de amenazas, sobre las cuales, gobiernos y sociedades toman medidas
extraordinarias. Afortunadamente muchas de estas acciones ayudan a que nunca se materialice aquello que nos
preocupa. Alguien decía que pasamos el 80% de nuestro tiempo preocupándonos de
cosas que nunca van a ocurrir. Pero si
no lo hiciéramos es muy probable que
pasaran. Así que no sobra el preocuparse y menos sobra el hacer algo al
respecto.
Cada época tiene sus miedos. En el año mil la preocupación era que el mundo se iba a acabar y vendría el
Apocalipsis según anunciaba la Biblia. Esta preocupación aún existe pero ya
casi no se le atribuye a razones divinas. Hoy pensamos en armas biológicas,
guerras atómicas y otras causas. A nivel
personal también nos asustan enfermedades que podemos prevenir si tomamos
medidas preventivas, tales como el cáncer, el SIDA, y tantas otras que están de
moda.
El cine ha sabido explotar algunos de estos miedos para realizar películas taquilleras.
Por ejemplo la erupción de volcanes en medio de una gran ciudad o un volcán
dormido que despierta de repente. También hay películas sobre algún meteorito
de buen tamaño (no necesita ser tan grande, con que sea del tamaño de una
montaña es mas que suficiente) que caerá sobre la Tierra con efectos
devastadores. Como esto no es tan difícil que ocurra ya que todos los días caen
miles de meteoritos, existen astrónomos que se dedican a monitorear estas
piedras que viajan por el espacio para ver si alguna de ellas representa algún
peligro. Recientemente una sonda espacial
fue enviada a estrellarse contra un cometa. Con ello se pudo probar que
de ser necesario se podrían enviar naves
con cargas atómicas que destruyeran estos cuerpos celestes, en caso de que
fueran a caer sobre la Tierra.
También los científicos provocan miedos importantes.
La gripe aviar es uno de ellos. El virus, que es mortal para los pollos y
podría destruir la economía de un país como él nuestro si sólo atacara a la
industria avícola, resulta que podría mutar y convertirse en un virus
contagioso entre humanos. Parece que eso ya sucedió a principios del siglo veinte con la
influenza española, una versión de gripe aviar, y que resultó
extraordinariamente mortífera. Nuestros abuelos y bisabuelos, si sobrevivieron,
lo atestiguaron en su momento con horror. Pero el miedo a este virus ha
desencadenado un esfuerzo extraordinario en el ámbito mundial con sistemas de
alerta, investigación para desarrollo de vacunas, desarrollo de nuevos
medicamentos y sistemas de cuarentena para evitar un brote. Se están tomando
medidas extraordinarias para evitar que se dé esta posibilidad. Si no se hiciera todo esto, con mucha mayor seguridad podría ocurrir. Por
cierto que Stephen King el autor de libros de terror ya escribió uno con este tema
de una epidemia tipo gripe aviar. El libro se llama “Apocalipsis” en español,
por si alguien quisiera ver que podría pasar en caso de una epidemia de este
tipo.
Si bien estos son virus que se desarrollan de manera
natural, hay otra serie de amenazas producidas por el hombre que podrían ser
más mortíferas por inesperadas. Por ejemplo la creación de virus en
laboratorios y que sean liberados por accidente. O bien terroristas que atacan a inocentes que viajan en trenes,
metro o aviones y son capaces de causar gran mortandad. Sólo hay que recordar
los atentados en Nueva York, Londres y Madrid a manos de terroristas islámicos.
Si bien pareciera que a los medios y los que hacen
películas les gusta hacernos vivir
angustiados, la verdad es que sin estas señales de alarma y este hacernos conscientes de los peligros que enfrentamos,
difícilmente estaríamos dispuestos a dedicar recursos a prevenir estas
amenazas. El que recientemente un grupo guerrillero haya reivindicado los
ataques a ductos de PEMEX nos muestra los peligros que también existen en
nuestro país. Nada más hay que ver el impacto que tuvieron en la economía de
empresas como la Nissan y que afectan a
los aguascalentenses qué trabajan allí construyendo un mejor futuro para ellos
y sus familias, mientras estos “guerrilleros”
tratan de destruir a nuestro país. Desafortunadamente estas amenazas
ahora también están cercanas a nuestro hogar.
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