Por: Octavio Díaz García de León
2007
Cuando se
fundó la escuela de negocios de la Universidad de Harvard en Boston, no empezó con
buenos auspicios. La administración de empresas se consideraba un tema menor y el edificio de la
escuela se mandó al otro lado del río Charles, lejos del campus de la Universidad. Hoy
en día la escuela de negocios de Harvard es una de las mas prestigiosas del
mundo. De los miles de estudiantes que solicitan entrar allí, sólo un 13% lo logran. Una vez adentro, son dos años de estudio sumamente intenso en un ambiente
de competencia feroz y aplicando el famoso método del caso que exige no sólo
una capacidad de resolver problemas muy avanzada sino de defenderlos en clase
ante compañeros y profesores que están listos a destazar cualquier propuesta.
En México el Instituto Panamericano
de Alta Dirección de Empresa (IPADE) tomó el modelo de Harvard hace 40 años. Los primeros programas de IPADE
estuvieron dirigidos a directores generales
y dueños de empresas y luego ofrecieron una maestría para estudiantes recién
egresados de sus carreras pero con al menos un año de experiencia profesional.
Si en Estados Unidos Harvard fue pionero
en este tipo de programas, en México el IPADE también lo fue. Hoy en día existen numerosas escuelas de
negocios pero tanto la Harvard Business School como el
IPADE se ubican entre las mejores del mundo.
Existen dos
enfoques para la enseñanza de la administración de empresas: las que se basan
en el método del caso y las que usan métodos tradicionales haciendo énfasis en
conocimientos técnicos. El título de la maestría de IPADE es Master en
Dirección de Empresas y este nombre es
el que da la clave del enfoque que tiene
esta escuela de negocios: formar directores. La dirección de una empresa o de
cualquier organización requiere conocimientos técnicos, pero antes que nada
requiere la capacidad de dirigir personas.
La dirección de empresas es como la dirección de una orquesta. El
director domina cuatro o cinco instrumentos pero durante los conciertos no toca ninguno. La orquesta es su
instrumento y debe hacer que todos los músicos toquen de acuerdo a lo que
el quiere.
Existen muchas
enseñanzas en los dos intensos años que dura la maestría de IPADE y se guarda
un grato recuerdo de los maestros, especialmente de personajes como el Dr.
Carlos Llano, maestro y director fundador del Instituto. Entre las enseñanzas
menciono algunas: se aprenden técnicas para administrar la producción, las
finanzas y la mercadotecnia entre otras, pero principalmente se enseña a
resolver problemas complejos en donde interviene de manera relevante el factor
humano. Cada persona que trabaja en la organización tiene sus propios intereses,
motivaciones y capacidades por lo que es muy difícil encontrar reglas generales
para dirigirlas. La dirección de
empresas es un arte que intenta hacer
que los miembros de la organización se realicen como personas dentro de la empresa
al mismo tiempo que logran que ésta cumpla con sus objetivos. Otro aspecto importante es que las diferentes áreas de una
empresa deben estar alineadas para que en su accionar conjunto lleven a lograr lo
que se ha propuesto la organización. Por ejemplo, empresas como Wal-Mart han
optado por ser competitivas en base a la reducción de costos. Por ello todas
las áreas de esa empresa están orientadas a ese propósito en todas las actividades que realizan.
El programa
del IPADE enfatiza también el trabajo en equipo al formar grupos de diez
personas desde que inicia la Maestría y quienes
permanecen juntos durante todo el programa comiendo, discutiendo casos, haciendo
tareas y trabajos. El método del caso propicia
las discusiones en clase que pueden ser
duras, pero todo mundo tiene derecho a hablar y expresar sus opiniones. En el transcurso de una clase el maestro no
“enseña” sino que, a la manera de Sócrates, ayuda a que los alumnos vayan
descubriendo por sí mismos las respuestas a los problemas planteados. Los casos
no tienen una “solución”. Normalmente siempre hacen falta datos, como en
cualquier situación real y fuerzan a los alumnos a tomar decisiones y
arriesgarse a cometer errores.
Las empresas,
las dependencias de gobierno y en general todas las organizaciones requieren
buenos directores. La falta de ellos en México se refleja en los pobres o nulos
resultados que tienen innumerables organizaciones. Ojalá hubiese mas escuelas
que prepararan a directores efectivos. Por lo pronto va una felicitación al
IPADE por sus 40 años de labor.
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Correo: odiazgl@gmail.com
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