domingo, 12 de enero de 2014

LA ENSEÑANZA DE LA DIRECCIÓN DE EMPRESAS


Por: Octavio Díaz García de León
                            2007

Cuando se fundó la escuela de negocios de la Universidad de Harvard en Boston, no empezó con buenos auspicios. La administración de empresas se  consideraba un tema menor y el edificio de la escuela se mandó  al otro lado del río Charles,  lejos del campus de la Universidad. Hoy en día la escuela de negocios de Harvard es una de las mas prestigiosas del mundo. De los miles de estudiantes que solicitan entrar allí,  sólo un 13% lo logran.  Una vez adentro, son dos años  de estudio sumamente intenso en un ambiente de competencia feroz y aplicando el famoso método del caso que exige no sólo una capacidad de resolver problemas muy avanzada sino de defenderlos en clase ante compañeros y profesores que están listos a destazar cualquier propuesta.

            En México el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) tomó el modelo de Harvard  hace 40 años. Los primeros programas de IPADE estuvieron dirigidos  a directores generales y dueños de empresas y luego ofrecieron una maestría para estudiantes recién egresados de sus carreras pero con al menos un año de experiencia profesional. Si en Estados Unidos  Harvard fue pionero en este tipo de programas, en México el IPADE también lo fue.  Hoy en día existen numerosas escuelas de negocios  pero tanto la Harvard Business School como el IPADE se ubican entre las mejores  del  mundo.

Existen dos enfoques para la enseñanza de la administración de empresas: las que se basan en el método del caso y las que usan métodos tradicionales haciendo énfasis en conocimientos técnicos. El título de la maestría de IPADE es Master en Dirección de Empresas  y este nombre es el que da  la clave del enfoque que tiene esta escuela de negocios: formar directores. La dirección de una empresa o de cualquier organización requiere conocimientos técnicos, pero antes que nada requiere la capacidad de dirigir personas.  La dirección de empresas es como la dirección de una orquesta. El director domina cuatro o cinco instrumentos pero durante los conciertos  no toca ninguno. La orquesta es su instrumento y debe hacer que todos los músicos toquen de acuerdo a lo que el  quiere.

Existen muchas enseñanzas en los dos intensos años que dura la maestría de IPADE y se guarda un grato recuerdo de los maestros, especialmente de personajes como el Dr. Carlos Llano, maestro y director fundador del Instituto. Entre las enseñanzas menciono algunas: se aprenden técnicas para administrar la producción, las finanzas y la mercadotecnia entre otras, pero principalmente se enseña a resolver problemas complejos en donde interviene de manera relevante el factor humano. Cada persona que trabaja en la organización tiene sus propios intereses, motivaciones y capacidades por lo que es muy difícil encontrar reglas generales para dirigirlas.  La dirección de empresas es un arte que intenta hacer  que los miembros de la organización  se realicen como personas dentro de la empresa al mismo tiempo que logran que ésta cumpla con sus objetivos. Otro aspecto  importante es que las diferentes áreas de una empresa deben estar alineadas para que en su accionar conjunto lleven a lograr lo que se ha propuesto la organización. Por ejemplo, empresas como Wal-Mart han optado por ser competitivas en base a la reducción de costos. Por ello todas las áreas de esa empresa están orientadas a ese propósito  en todas las actividades que realizan.

El programa del IPADE enfatiza también el trabajo en equipo al formar grupos de diez personas  desde que inicia la Maestría y quienes permanecen juntos durante todo el programa comiendo, discutiendo casos, haciendo tareas y trabajos.  El método del caso propicia las discusiones en clase  que pueden ser duras, pero todo mundo tiene derecho a hablar y expresar sus opiniones.  En el transcurso de una clase el maestro no “enseña” sino que, a la manera de Sócrates, ayuda a que los alumnos vayan descubriendo por sí mismos las respuestas a los problemas planteados. Los casos no tienen una “solución”. Normalmente siempre hacen falta datos, como en cualquier situación real y fuerzan a los alumnos a tomar decisiones y arriesgarse a cometer errores.

Las empresas, las dependencias de gobierno y en general todas las organizaciones requieren buenos directores. La falta de ellos en México se refleja en los pobres o nulos resultados que tienen innumerables organizaciones. Ojalá hubiese mas escuelas que prepararan a directores efectivos. Por lo pronto va una felicitación al IPADE por sus 40 años de labor.

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Correo: odiazgl@gmail.com



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