Por Octavio Díaz García de León
21 marzo de 2009
Normalmente se ha visto a la filantropía como una
actividad loable y humanitaria, a través de la cual los ricos ayudan generosamente
a los pobres. Así, destacados
empresarios de forma personal o mediante sus empresas, han creado organizaciones filantrópicas a las que han llamado “Fundaciones”. Recientemente,
diversas fundaciones han dado sus informes anuales en medio de grandes
ceremonias públicas. También han pagado desplegados en numerosos medios a un
costo muy elevado dando a conocer sus actividades.
Pareciera que este reciente e inusitado afán por dar a
conocer sus nobles obras, responde a críticas tales como la que hizo Denise Dresser hacia ciertos empresarios. Esto ocurrió en el foro
sobre el combate al desempleo al que convocaron los Senadores, en un discurso
memorable donde evidenció las grandes carencias de nuestro capitalismo,
dominado por unos cuantos grandes empresarios.
Luego en el semanario Proceso ha dedicado cartas abiertas muy críticas a
algunos de estos hombres destacados. Parece que la campaña de medios de estas
fundaciones también derivó de un intercambio con nuestras autoridades en donde
se les dijo que los empresarios también tenían una responsabilidad muy importante
con el país y que debían contribuir a
resolver el problema del desempleo. Si bien estas empresas contribuyen sin duda
a la sociedad, podrían ayudar mejor al país si fueran menos ávidas en obtener
utilidades que luego se convierten en fortunas desvinculadas del bien común.
Asimismo no basta para paliar esta avidez el regalar dinero a través de
las organizaciones filantrópicas.
Tenemos el caso de una de estas fundaciones que al
publicar profusamente sus acciones proporcionó cifras y actividades impresionantes.
Pero observando la letra pequeña de sus informes se pueden apreciar situaciones no tan filantrópicas. Por ejemplo,
se mencionaba como logro de las empresas del grupo, los montos de impuestos
retenidos, a pesar de que estos impuestos fueron pagados por sus trabajadores o
sus proveedores. También incluía lo que
habían aportado a rubros de seguridad social
(IMSS, INFONAVIT) sin aclarar si eso incluía lo que habían pagado sus
trabajadores. O bien decía que impulsaban cuestiones aparentemente benéficas
para la sociedad como la “cultura digital” sin mencionar que esto beneficia
enormemente al negocio de sus empresas basadas en las telecomunicaciones y en
la venta de computadoras.
Me parece que la filantropía como la entienden estos
señores es un concepto equivocado. Erich Fromm decía que: “En la moderna
sociedad industrial, los actos compasivos han sido reemplazados por la
“filantropía”, esa forma enajenada y organizada de satisfacer la conciencia
moral. De este modo, se regala dinero, obtenido a menudo con absoluta falta de
compasión, como el equivalente de la última.”
Lo que Fromm y otros mas han dicho recientemente es que la verdadera filantropía consiste en que el empresario no abuse de sus
clientes, proveedores y trabajadores. Por ejemplo, al tiempo que estaba la
campaña de difusión de una de estas
fundaciones, la Cámara Nacional
de la Industria
de Telecomunicaciones por Cable sacó un desplegado acusando a una de las
empresas de ese grupo empresarial de haber cobrado en exceso a sus clientes, tan sólo del 2000 al 2007, mas de cien mil
millones de pesos. Además las tarifas de esta empresa y en general, las de toda la
industria de las telecomunicaciones, dominada por esta empresa, son de las más
altas del mundo según la OCDE. Aunque
lo han negado en diverso foros, basta ver los niveles de rentabilidad que
tienen y ver que está entre los más altos de cualquier empresa en el mundo; eso sólo se explica por cobros excesivos y
costos reducidos basados en su poder.
Por ejemplo para generar mayores utilidades pagan mal a sus empleados. Una de las empresas de este grupo despidió y liquidó a
todos sus trabajadores para volverlos a contratar con sueldos menores. Desde luego quien no aceptaba, se
podía ir a su casa ya sin trabajo. Basta ver la alta rotación de sus empleados dentro de algunas empresas de este
grupo para notar las malas condiciones
de trabajo. Lo mismo pasa con sus proveedores. Dado el enorme poder de compra
que tienen, las condiciones que les
ponen son sumamente desventajosas. Se
puede argüir que así funciona el mercado, pero ellos sólo usan los mecanismos
de mercado en su beneficio y se oponen a ellos cuando les perjudica. Por ello no toleran la competencia y recurren a todos
los medios para evitarla.
También en
ocasiones usan sus fundaciones para evadir impuestos. Como si esto no bastara, estos grupos tienen a legisladores a su
servicio que promulgan leyes que sólo les benefician y cuando el estado intenta
controlarlos un poco, emplean todos los medios legales para combatirlo llegando
inclusive a actos de corrupción.
La verdadera filantropía se daría si cobraran menos a
sus clientes dándoles un buen servicio, pagaran
y trataran bien a sus trabajadores, pagaran lo justo a sus proveedores y fueran
realmente solidarios con el estado y la sociedad. Estas serían las verdaderas
acciones filantrópicas que ayudarían a tener un México más próspero.
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Correo: odiazgl@gmail.com
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