domingo, 12 de enero de 2014

CONTRA LA FALSA FILANTROPÍA


Por Octavio Díaz García de León
21 marzo de 2009

Normalmente se ha visto a la filantropía como una actividad loable y humanitaria, a través de la cual los ricos ayudan generosamente a los pobres. Así,  destacados empresarios de forma personal o mediante sus empresas,  han creado organizaciones filantrópicas  a las que han llamado “Fundaciones”. Recientemente, diversas fundaciones han dado sus informes anuales en medio de grandes ceremonias públicas. También han pagado desplegados en numerosos medios a un costo muy elevado dando a conocer sus actividades.
Pareciera que este reciente e inusitado afán por dar a conocer sus nobles obras, responde a críticas tales como la que hizo  Denise Dresser hacia   ciertos empresarios. Esto ocurrió en el foro sobre el combate al desempleo al que convocaron los Senadores, en un discurso memorable donde evidenció las grandes carencias de nuestro capitalismo, dominado por unos cuantos grandes empresarios.  Luego en el semanario Proceso ha dedicado cartas abiertas muy críticas a algunos de estos hombres destacados. Parece que la campaña de medios de estas fundaciones también derivó de un intercambio con nuestras autoridades en donde se les dijo que los empresarios también tenían una responsabilidad muy importante con el país y que debían contribuir  a resolver el problema del desempleo. Si bien estas empresas contribuyen sin duda a la sociedad, podrían ayudar mejor al país si fueran menos ávidas en obtener utilidades que luego se convierten en fortunas desvinculadas del bien común. Asimismo no basta para paliar esta avidez el regalar dinero a través de las  organizaciones filantrópicas.

Tenemos el caso de una de estas fundaciones que al publicar profusamente sus acciones proporcionó cifras y actividades impresionantes. Pero observando la letra pequeña de sus informes se pueden apreciar  situaciones no tan filantrópicas. Por ejemplo, se mencionaba como logro de las empresas del grupo, los montos de impuestos retenidos, a pesar de que estos impuestos fueron pagados por sus trabajadores o sus proveedores.  También incluía lo que habían aportado  a rubros de seguridad social (IMSS, INFONAVIT) sin aclarar si eso incluía lo que habían pagado sus trabajadores. O bien decía que impulsaban cuestiones aparentemente benéficas para la sociedad como la “cultura digital” sin mencionar que esto beneficia enormemente al negocio de sus empresas basadas en las telecomunicaciones y en la venta de computadoras.

Me parece que la filantropía como la entienden estos señores es un concepto equivocado. Erich Fromm decía que: “En la moderna sociedad industrial, los actos compasivos han sido reemplazados por la “filantropía”, esa forma enajenada y organizada de satisfacer la conciencia moral. De este modo, se regala dinero, obtenido a menudo con absoluta falta de compasión, como el equivalente de la última.”  Lo que Fromm y otros mas han dicho recientemente   es que la verdadera filantropía  consiste en que el empresario no abuse de sus clientes, proveedores y trabajadores. Por ejemplo, al tiempo que estaba la campaña de difusión de una de estas  fundaciones, la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable sacó un desplegado acusando a una de las empresas de ese grupo empresarial de haber cobrado en exceso a sus  clientes,  tan sólo del 2000 al 2007, mas de cien mil millones de pesos. Además    las tarifas  de esta empresa y en general, las de toda la industria de las telecomunicaciones, dominada por esta empresa, son de las más altas del mundo según la OCDE. Aunque lo han negado en diverso foros, basta ver los niveles de rentabilidad que tienen y ver que está entre los más altos de cualquier empresa en el mundo;  eso sólo se explica por cobros excesivos y costos reducidos basados en su poder.

Por ejemplo para generar mayores utilidades pagan mal  a sus empleados.  Una de las  empresas de este grupo despidió y liquidó a todos sus trabajadores para volverlos a contratar con sueldos  menores. Desde luego quien no aceptaba, se podía ir a su casa ya sin trabajo. Basta ver la alta rotación de sus  empleados dentro de algunas empresas de este grupo para notar  las malas condiciones de trabajo. Lo mismo pasa con sus  proveedores. Dado el enorme poder de compra que tienen, las condiciones  que les ponen  son sumamente desventajosas. Se puede argüir que así funciona el mercado, pero ellos sólo usan los mecanismos de mercado en su beneficio y se oponen a ellos cuando les perjudica. Por ello  no toleran la competencia y recurren a todos los medios para evitarla.
 También en ocasiones usan sus fundaciones para evadir impuestos. Como si esto no bastara,  estos grupos tienen a legisladores a su servicio que promulgan leyes que sólo les benefician y cuando el estado intenta controlarlos un poco, emplean todos los medios legales para combatirlo llegando inclusive a actos de  corrupción.

La verdadera filantropía se daría si cobraran menos a sus clientes dándoles un buen servicio,  pagaran y trataran bien a sus trabajadores, pagaran lo justo a sus proveedores y fueran realmente solidarios con el estado y la sociedad. Estas serían las verdaderas acciones filantrópicas que ayudarían a tener un México más próspero.

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Correo: odiazgl@gmail.com


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