domingo, 12 de enero de 2014

¿SER DE IZQUIERDA O DE DERECHA?



                                 10 de mayo de 2006

Los hombres aferrados a las ideologías crean horrores y sufrimientos inimaginables. Basta recordar al Pol Pot en Camboya, la limpieza étnica realizada por los serbios en la ex -Yugoslavia, los talibanes en Afganistán, etc. La humanidad sigue siendo víctima de los intolerantes y fundamentalistas de cualquier signo. Nuestro país y el mundo ya no están para soportar estas posturas intransigentes. Las soluciones a los problemas sociales no son blanco y negro. Son una gama de grises dentro de los que hay que actuar con prudencia y sobre todo con tolerancia.

La historia del México independiente está llena de disputas ideológicas que dividieron a la sociedad en bandos casi irreconciliables. La lucha por defender ideologías contrapuestas contribuyó a la pérdida de muchas vidas mexicanas en luchas fratricidas, la pérdida de la mitad del territorio nacional y al atraso económico en el siglo XIX. La lucha entre conservadores y liberales, federalistas y centralistas, monárquicos y republicanos en ese siglo y en el siglo XX entre fascistas y comunistas, socialistas y capitalistas, o mas genéricamente, entre izquierdas y derechas, han marcado nuestro presente sin permitirnos llegar a acuerdos para llevar a nuestro país a un  desarrollo equiparable a  los países más desarrollados del mundo.

Si a esto agregamos que existe confusión para definir lo que es izquierda o derecha y que mas bien las etiquetas se usan para descalificar más que para  definir posiciones políticas, tenemos entonces el peor de los escenarios, pues nos encontramos a personas defendiendo posturas que ni siquiera entienden a cabalidad.

Ahora que celebramos el bicentenario del nacimiento de Benito Juárez surge a la luz pública esta confusión cuando algunas personas han dicho que Juárez es un héroe de la izquierda mexicana.

Juárez es uno de los pilares del liberalismo mexicano. Lo que ya hemos olvidado es en qué consistía ese liberalismo que enarbolaban Juárez y sus correligionarios. En un  libro de reciente publicación titulado  ¨Benito Juárez, una visón crítica en el bicentenario de su nacimiento¨  José Manuel Villalpando  nos recuerda las características del liberalismo de aquella época (Mi cita no es al pie de la letra):

¨ Disponer del territorio y los recursos naturales según convenga económicamente al país; preponderancia del esfuerzo individual; gobierno democrático sujeto a crítica y objeción; reconocimiento de los derechos individuales en detrimento de los sociales; sistema de economía de mercado; libertad de creencias y tolerancia plena; aprovechamiento de la vecindad con Estados Unidos; libertad de expresión y creación ¨ .

Por otra parte define a los conservadores del siglo XIX con las siguientes características (Cita libre):
 ¨ Aquellos que quieren mantener las estructuras y los modos de vida tradicionales, que pueden tipificarse de la siguiente manera: soberanía sobre el territorio y los recursos naturales- antes la propiedad originaria era de la corona (española), ahora de la nación-; tutela y protección de las clases menos favorecidas – antes política oficial de la corona española: gobierno autoritario pero paternal; anulación de la individualidad ciudadana a través de las organizaciones sociales – antes los gremios, hoy los sindicatos; sistema económico a base de monopolios controlados desde el poder- antes los estancos, hoy las empresas públicas; convicción de que todos los males vienen de Estados Unidos, etc. ¨

Villalpando nos hace ver que Juárez fue un personaje que coincide con la ideología que hoy se suele llamar de derecha (Neoliberal). Por otra parte el pensamiento conservador del siglo XIX coincide en muchos aspectos con las posiciones de la actual izquierda mexicana. Juárez fue un gran hombre y logró consolidar a nuestra nación en un momento muy difícil de la historia. El querer etiquetar a Juárez como de izquierda porque fue bueno, es un ejemplo de hasta donde puede llegar la falta de conocimiento de la historia por un lado y lo absurdo que resulta el implicar que solo la izquierda es buena y lo demás es malo.

Hace ochenta años,  el filósofo español Ortega y Gasset  decía:
"Ser de la izquierda es como ser de la derecha: una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de hemiplejia moral. Además la persistencia de estos calificativos contribuye no poco a falsificar aún mas la "realidad" del presente, ya falsa de por sí, porque se ha rizado el rizo de las experiencias políticas a las que responden como lo
demuestra el hecho de que hoy las derechas prometen revoluciones y las izquierdas proponen tiranías."

Como ya se vio, esta clasificación de izquierda o derecha,  aparte de que nos confunde, no nos lleva a nada. Lo que debe prevalecer es una mente abierta para lograr una sociedad que paulatinamente vaya mejorando, construyendo sobre las buenas experiencias, manteniendo y mejorando lo que ha funcionado sin importar de que ideología sea. Aspirar a una sociedad abierta , como lo planteó Karl Popper,  que vaya aprendiendo de sus errores para ir mejorando, sin miedo a probar ideas nuevas  pero contando con mecanismos democráticos para desecharlas si no sirven. Una sociedad abierta que no sea esclava de ninguna ideología.

Lo importante no es ser de izquierda o de derecha, neoliberal o populista, capitalista o socialista, sino tener la inteligencia y tolerancia necesaria para que las mejores ideas sean las que se apliquen y se desechen en cuanto dejen de ser operantes. Que la discusión en la sociedad deje de ser acerca de que etiquetas merecen ciertas ideas, sino que se discutan y contrasten  las mismas para escoger a las mejores, aplicarlas mientras sirvan y eliminarlas cuando dejen de funcionar.


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