12 de abril de 2006
En un ejercicio inédito en nuestro país el gobierno federal está impulsando un
programa de blindaje electoral cuyo objetivo es el evitar que los recursos
públicos se utilicen para favorecer a cualquier candidato o partido político y
con ello también evitar que los servidores
públicos cometan algún delito electoral. Para ello también se están
sumando estados y municipios y prueba de ello es el convenio que el Gobierno de
Aguascalientes suscribió el viernes 7 de abril con la Fiscalía Especializada
para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE).
Hasta el año 2000 y desde los años veinte del siglo
XX, la regla era que los gobiernos
federal, estatal y municipal intervinieran con recursos públicos para favorecer
a un partido y sus candidatos. La lista de irregularidades que se registraban
era muy amplia. Desde condicionar la entrega de apoyos sociales para forzar a
que los beneficiarios votaran por un partido, hasta el uso indiscriminado de
vehículos oficiales, personal del gobierno apoyando campañas políticas,
oficinas gubernamentales a disposición de un partido político, proselitismo en
oficinas gubernamentales, descuento de cuotas partidistas por nómina, uso de
espacios de televisión y radiodifusión del gobierno para apoyo de un partido, y
un largo etcétera que por años hicieron de la contienda electoral una
simulación.
Todas estas prácticas, a pesar de que en la Ley se
tipificaban ya como delitos, se veían con naturalidad y se podían realizar con
impunidad. Los funcionarios eran “comisionados” para trabajar en la campaña
política de un partido. Las instituciones realizaban trabajos de apoyo
electoral como la pinta de bardas, la impresión de propaganda, el reparto de la
misma e incluso en ciertos casos hasta la realización de encuestas políticas
utilizando recursos especializados de algunas instituciones del gobierno
federal. Prácticamente todas las
instituciones del gobierno se ponían al servicio de esa enorme máquina electoral
que permitió sostener a un partido en el poder por muchos años, haciendo la
contienda electoral sumamente adversa para los partidos de oposición.
El alcanzar la democracia y una contienda electoral en
condiciones justas es una hazaña del pueblo de México que ha logrado así, hacer
respetar el voto y la voluntad de la ciudadanía. Las elecciones de estado hoy
ya son cosa del pasado y la contienda política es libre y en condiciones
justas. Existen también instituciones como el IFE que han ido permitiendo estos
avances extraordinarios.
Signo de estos nuevos tiempos y del cambio que ha
transformado al gobierno, hoy en día se impulsa este programa de blindaje
electoral que pretende erradicar los abusos del pasado y permitir una contienda
justa para todos los candidatos y todos los partidos.
En el seno de la última sesión de la Comisión
Intersecretarial para la Transparencia y el Combate a la Corrupción en la
administración Pública Federal (CITCC) se tomó el acuerdo de que todas las
instituciones del gobierno federal (Existen alrededor de 240 en el gobierno
federal, desde Secretarías de Estado, pasando por empresas paraestatales,
organismos desconcentrados, institutos de investigación, hospitales, puertos,
aeropuertos, etc.) se pondrían a
trabajar para tomar medidas de carácter preventivo y correctivo para la
prevención del delito electoral y para evitar el uso de recursos públicos en
las elecciones que se avecinan.
Para ello se
diseñó una estrategia de despliegue llamado blindaje electoral, el cual incluye la realización de un diagnóstico de
áreas de riesgo y el comprometer acciones para la prevención de estos riesgos.
Así, al 31 de marzo pasado, 206 instituciones del gobierno federal habían ya
realizado su diagnóstico y comprometido cerca de mil cuatrocientas acciones
encaminadas a prevenir estos riesgos. Estos compromisos se les dará seguimiento
por la Secretaría Ejecutiva de la CITCC y su cumplimiento será vigilado por los Órganos Internos de Control,
dependientes de la Secretaría de la Función Pública, en cada una de estas instituciones. Para esto
se desarrolló una metodología de evaluación y seguimiento calendarizado en tres
entregas antes de las elecciones.
La metodología contempla la revisión de diecisiete
áreas de riesgo con sus respectivas acciones de seguimiento y un análisis
especializado para blindar programas sociales (Alrededor de sesenta programas
se revisarán). Asimismo, estados y municipios le darán seguimiento a este mismo
tipo de riesgos, especialmente aquellos en los que haya fondos del gobierno
federal, pero también extendiendo las acciones a todos los ámbitos del gobierno
estatal y municipal, como mencioné en el caso de Aguascalientes.
El titular de una institución del gobierno federal
mencionaba que parecía que ya se nos hacía natural que en la gobierno federal
actual, llegasen funcionarios a
impulsar este tipo de iniciativas y
medidas y a pedirle su apoyo para evitar este tipo de riesgos, cuando en esas
mismas oficinas apenas seis años atrás muy probablemente la petición era el
desviar recursos para apoyar a un partido y sus candidatos.
El esfuerzo no es menor. La tentación de que el
servidor apoye a los candidatos y partidos de su preferencia está siempre
presente aunque constituya un delito electoral penado con cárcel. El pedirle a
los actuales funcionarios que se abstengan de entrar a la contienda electoral
abusando de los recursos públicos a su cargo, cuando la regla por varios
decenios fue lo contrario, resulta un cambio de cultura muy importante.
Pero se trata de consolidar la incipiente democracia.
De que se respete el voto sin coacciones o chantajes. De que la contienda
electoral se haga en condiciones equitativas y justas. Que gane el partido y
los candidatos que elija la ciudadanía. Se trata del futuro de México y de la
apuesta por la democracia.
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