domingo, 12 de enero de 2014

JAPÓN: SÍNTESIS DE TRADICIÓN Y MODERNIDAD


23 de enero de 2008


Hoy en día ponemos más atención al desarrollo de China e India y hemos perdido de vista lo que sucede con Japón. Este país  es la segunda economía más grande del mundo después de Estados Unidos; es líder en campos tecnológicos,  científicos y económicos y tiene una inversión muy significativa en nuestro estado. He escuchado  que en algunas de nuestras universidades se enseña el idioma Chino y se invita a los alumnos a que visiten ese  país. Pero creo que para Aguascalientes es y será más relevante la relación con el Japón en el mediano plazo. Para ello hay que conocerlo un poco más.

En el Japón se conservan tradiciones ancestrales que hacen de la cultura japonesa una mezcla de modernidad y tradición. Conviven allí dos religiones: el Budismo que hace de cada ser  humano un dios en potencia y el Shintoismo, una antigua religión politeísta llena de supersticiones. La mayoría de los japoneses profesan ambas religiones simultáneamente porque, según dicen,  una es para la vida después de la vida (Budismo) y la otra para la vida en este mundo.

Son un pueblo guerrero que durante siglos tuvieron innumerables luchas internas entre los diferentes señores feudales hasta que a finales del siglo XIX salieron a conquistar el mundo que les rodeaba hasta que fueron derrotados en 1945. Pero el guerrero japonés no solo era capaz de realizar los actos más sanguinarios en combate sino también era capaz de escribir la poesía mas delicada o cultivar los famosos árboles bonsái con una paciencia y arte que permite hoy admirar árboles de más de 500 años de edad y no más de un metro de altura.

Innumerables artes japoneses reflejan esta delicadeza, atención al detalle,  al rito, amor por la naturaleza, goce de los paisajes y de los placeres sencillos del cuerpo, que reflejan una especial manera de pensar y ver al mundo. Por ejemplo el hacer té y servirlo, que para cualquiera de nosotros pudiera ser una acción mas que trivial y cotidiana, en Japón sigue siendo un complicado y delicado ritual de cortesía y convivencia  que incluso para llevarlo a cabo correctamente  requiere años de estudio y práctica y existen diversas escuelas de cómo realizarlo.

La literatura japonesa es única en el mundo.  La  poesía que cuenta con formas poéticas tan peculiares como el  haikú y el renga los cuales son poemas de unos pocos versos,  pocas sílabas,  sin rima, que requieren una condensación muy difícil de lograr. El teatro Kabuki y el teatro Noh, divertido el primero y sumamente difícil de entender el segundo. Novelas escritas por mujeres, 500 años antes de que se escribiera el Quijote y que son de una frescura y atractivo para nuestra cultura moderna que incluso a la “Novela de Genji”,  de la autora Murasaki Shikibu que vivió alrededor del año 1000 de nuestra era,  se le ha comparado con la obra “En Busca del Tiempo Perdido” de Marcel Proust.  Libros de viaje  como el del poeta Matsuo Basho, “Sendas de Oku”,  que  tradujo admirablemente Octavio Paz por primera vez a una lengua occidental, tan diferente a los libros de viaje de la cultura occidental.

No solo es fascinante toda la cultura tradicional japonesa. Hoy en día Japón cuenta con un número muy importante de las  empresas más exitosas del mundo. Sus prácticas de producción y calidad se han tratado de imitar en todas partes a veces sin mucho éxito porque por ejemplo entregar a tiempo un producto no sólo es un compromiso entre empresas sino que para ellos tiene que ver con el honor de las personas al cumplir su palabra.

Me decía un amigo japonés que su país no tiene recursos naturales por lo que su único recurso es el talento de sus gentes para hacer más y mejores productos. Este talento se cultiva en universidades de primer orden a las cuales es sumamente difícil de entrar. Tan selectivo que  los papás tratan de llevar a sus hijos siempre a las mejores escuelas desde muy niños. Es tal la obsesión por desarrollar talentos  que al darse a conocer mediciones recientes en donde se muestra que los niños hindúes están saliendo mejor preparados que los japoneses ha ocasionado que se abran escuelas en Japón con estos métodos novedosos.

Nuestro estado  tiene una relación muy estrecha con Japón a través de sus empresas  que dan empleo a miles de aguascalentenses. Hay un número importante de ejecutivos japoneses residiendo en nuestra ciudad. Se les ve  en los centros comerciales, cines o supermercados; también en los restaurantes japoneses,  pero no percibo que exista una gran convivencia entre este grupo de ejecutivos y sus familias con la sociedad de Aguascalientes, lo cual es una lástima. Quizá un Centro Cultural Japonés ayudaría a estrechar los lazos de nuestro estado con esa gran Nación y nosotros podríamos aprender mucho de su cultura y de sus éxitos en el mundo moderno.



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